lunes, 1 de febrero de 2021

Alexandra Kohan: “Al amor cuando lo conceptualizás, lo disciplinás”

Conversamos, con la psicoanalista y escritora, de su último libro, “Y sin embargo, el amor. Elogio de lo incierto”. La entrevistada pone en cuestión algunos de los tópicos recurrentes del feminismo mainstream como las llamadas “relaciones tóxicas”, el “amor propio” o el rol de los varones en la lucha contra el machismo, entre otros.

 

                                                               Ilustración: Gastón Spur


Por Iván Marín

 

De extensa trayectoria como docente, la figura de Alexandra Kohan cobró mayor notoriedad pública en el ámbito de la intelectualidad y de la militancia en favor de los derechos de las mujeres, con una entrevista realizada por la revista Panamá titulada “Acostarse con un boludo no es violencia”. Allí vertió algunas reflexiones del libro digital que estaba presentando por aquel entonces (2019), Psicoanálisis: por una erótica contra natura. Su cuenta de Twitter suele ser un ámbito de intensos debates y, en no pocas ocasiones, de enconadas críticas de sectores del activismo no muy propensos al intercambio abierto de puntos de vistas distintos.

 

En octubre del año pasado publicó su primer y esperado libro impreso, “Y sin embargo, el amor. Elogio de lo incierto”, en el que continúa desarrollando sus perspectivas de diferentes aspectos que atañen a las relaciones afectivas. Docente regular de la Cátedra II de Psicoanálisis: Escuela Francesa, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, su última obra parte también de su perspectiva del psicoanálisis pero, como charlamos al comienzo de la entrevista, no se reduce a ella ni mucho menos está dirigida con exclusividad a ese sector en particular. Ese quizá sea uno de los mayores méritos del libro, cuya tesis central es la imposibilidad de conceptualizar al amor.

 

Durante más de media hora, Kohan se explaya sobre temas en boga como las denominadas “relaciones tóxicas” o el “amor propio”, con una lectura que pone en cuestión visiones del feminismo (¿hegemónico?). A continuación, dejamos el enlace con el audio de la entrevista completa y su respectiva desgrabación para quienes deseen leerla, con la aclaración de que hubo algunos pocos pasajes mínimamente editados para hacer más ligera su lectura pero que no atentan contra el sentido de lo expresado por la entrevistada.

 

 


 

La primera impresión que me da al leer tu libro, supongo que te la deben haber dicho varios, que, si bien está presente en todo el texto el psicoanálisis, no hace falta ser un erudito sobre el tema o tener una gran formación para poder disfrutarlo o captar las reflexiones. La pregunta concreta es, ¿cómo lo concebiste al libro, qué te propusiste como objetivo a la hora de empezar a escribirlo? Me da la impresión de que en el subtítulo “Elogio de lo incierto” ya hay algunas pistas al respecto.

 

No sé si tengo tan claro un objetivo que me he haya propuesto desde el inicio. La escritura también por momentos te va llevando, más allá de que uno tenga una idea general del libro. En relación a lo que señalás, la idea de que no hace falta ser psicoanalista para poder leerlo efectivamente sí es algo que yo me propongo, no te diría consciente o voluntariamente pero sí. Tratando de resistir a mis propias taras en relación a hablar solo para un gueto. Es algo que a mí eso me molesta mucho, los psicoanalistas que hablan entre sí, que no pueden decir las cosas de otra manera. No me refiero a conceptos que no se puedan decir. Una cosa son los conceptos, que no se pueden decir de otra manera, y otra cosa es cierta manera de decir las cosas que, como sabemos, tienen que ver con cierta jerga, como hablarles a los mismos del gueto. En relación a eso yo vengo pensando eso también como un tema. Es un objeto para mí de reflexión también, cómo se habla, cómo se dice, cómo se transmite. Eso, te diría que es algo que me interroga desde siempre. Por suerte creo, como decís que me fueron diciendo, que me sale bien en ese sentido. Porque eso sí lo he escuchado.

 

Y con relación a la concepción del libro, porque me parece, si mal no recuerdo que creo que en la introducción planteás como que los capítulos algunos fueron escritos por distintas cuestiones.

 

Sí. Lo que el libro tiene, como vos bien señalás, distintas zonas, podríamos decir. Una primera zona, como si yo dijera una base a partir de la cual voy a hablar, que es la zona más estrictamente psicoanalítica en el sentido del amor de transferencia. Y después hay un par de capítulos, si no recuerdo mal, en el medio que tienen que ver con intervenciones con el estado actual de cosas, me parece, en relación al amor, amor propio, consentimiento, amor tóxico. Entonces, esos capítulos son intervenciones que quizás venía haciendo o terminé de desarrollar para el libro. Y después un cierre que tiene que ver con los efectos del psicoanálisis en mí, podría decirlo así. Pero sí, fue concebido de esa manera, no es un libro dirigido solamente al psicoanalista. Tampoco es un libro de divulgación del psicoanálisis.

 

Es un libro sobre el amor cuya tesis central es que justamente no se lo puede definir, es decir, clasificar. En algún pasaje afirmás que lo amoroso irrumpe por fuera de tiempo y lugar. ¿Qué relación hay entre estas cosas, entre lo que el amor irrumpe por fuera de tiempo y lugar y que no se lo puede clasificar?

 

Como vos decís, es la tesis principal del libro, que yo también no sabía si me iba a salir porque hasta que no hay lectores no sabés si lograste lo que quisiste hacer, que es efectivamente que eso se mantenga así. Uno está escribiendo un libro de ciento y pico de páginas para decir que no hay modo de decir el amor. Bueno, eso también hay que lograr decirlo. Si yo digo eso y después alguien cierra el libro y sabe qué es el amor, entonces eso no me salió. Me parece que también, por las lecturas que fui recibiendo, la gente cierra el libro y queda con inquietudes más que con certezas, o habiendo diluido ciertas certezas que incluso podrían estar en el libro porque el libro también puede producir ciertas certezas por momento porque uno no puede ir por fuera de las certezas todo el tiempo. Entonces, el asunto es que después se puedan diluir a sí mismas. Que no queden fijadas, que no queden coaguladas, porque me parece que contra eso me pronuncio, contra la tendencia a coagular, a ser asertivos.

 

¿Por qué esa necesidad de polemizar contra la idea de conceptualizar al amor? ¿Por qué considerás que no hay que conceptualizarlo?

 

Porque me parece que en cuanto lo conceptualizás, lo disciplinás y lo normalizás. Lo que quiero decir es no hay modo que no se produzca eso en cada época. O sea, cada época tiene su normativa sobre el amor, sobre Eros digamos, porque estamos hablando de amor, de deseo, de cuerpo. Cada época tiene sus prescripciones y sus normativas, y sus moralismos. El asunto, me parece novedoso, que yo vengo pensando, es que en esta época esa normalización y disciplinamiento proviene de los propios pares, no de las instituciones que siempre están destinadas a eso. Sí siguen funcionando como eso, digo, la iglesia, la escuela, la familia, todas las instituciones que sabemos que están destinadas o hechas para disciplinar, normalizar, normativizar, bueno, ahora todo eso viene de los pares y en nombre de la emancipación. Me parece que la pequeña vuelta del asunto es eso, que es en nombre de la emancipación o que surge o emerge de movimientos emancipatorios, como por ejemplo los feminismos. A mí eso me llamó mucho la atención porque disciplinamiento hubo toda la vida y va a seguir habiendo, lamentablemente, pero el asunto es de dónde salía ese disciplinamiento y cómo se resistía a ese disciplinamiento. O sea, qué modos de resistencia se podían ubicar en relación a eso.

 

Sos muy crítica de la noción de amor propio y de las técnicas de autoayuda. ¿Podrías adelantar algo para quienes no leyeron el libro?

 

Sí. Me parece que pronuncio, como vos decís, vehementemente en contra de esos discursos porque son voluntaristas, individualistas, productivistas. Me parece que apuntan a que el sujeto sea un sujeto de la voluntad, a que “querer es poder”. Son discursos que tienden a su vez a culpabilizar mucho a los sujetos porque el discurso es “querer es poder”, con matices, pero básicamente es siempre el mismo. Y que si alguien no logra eso, entonces es responsable de su propio “fracaso”, y deja por fuera una cantidad de condicionamientos sociales, económicos, de clase. Entonces, son discursos que son individualistas, que tienden a que el sujeto no pare nunca de producir, porque también se lo insta a que produzca su propia felicidad. Y por supuesto que yo leo eso propio en el sentido de la propiedad privada, que va en el mismo sentido me parece, que es ser dueño de sí mismo. Y me parece que son discursos además que rompen con los lazos comunitarios, que ya están bastante rotos por otra parte, pero que tienden a aislar más a los sujetos, dejarlos en una soledad muy complicada, más que una soledad yo te diría un aislamiento, tiende a aislar a los individuos.

 

¿De alguna manera como que profundiza el individualismo en la sociedad?

 

Para mí sí. El individualismo y lo que eso implica que es tender a distanciarse de los otros y a no poder construir ningún tipo de lazo que, como sabemos, tiene sus conflictos, por supuesto. Pero justamente los lazos comunitarios no eluden los conflictos, mientras que esos discursos pretenden que no haya conflictos, y en nombre de eso arrasan con la posibilidad del lazo con el otro.

 

A la caracterización de lo “tóxico”, en el sentido de las “relaciones tóxicas”, le dedicás varias páginas. Si mal no recuerdo, creo que viene después de la utilización que hacés del concepto de “Phármakon”, esto de veneno y remedio a la vez, que lo utilizás para analizar las relaciones afectivas. Me gustaría una reflexión sobre eso porque me pareció un pasaje muy interesante del libro.

 

A mí me parece que no hay que olvidarse que quien instaló el concepto de amor tóxico, persona tóxica, etcétera, es un pastor evangelista, que es Stamateas (Bernardo). No me parece menor en el sentido de que es efectivamente una evangelización, es un discurso evangelizador. Es un discurso muy fácil, todo el mundo se instala ahí y dice el tóxico es el otro. Y en el mismo sentido que decíamos antes del individualismo, me parece que eso también apunta a señalar al otro como tóxico y a tratar de huir del contacto con personas tóxicas, como si esa toxicidad no nos tocara a nosotros. Viste que esos discursos nunca se enuncian como que uno podría intoxicar al otro. Y además personas tóxicas, que más allá de que uno pueda identificar que hay gente que sí, no sé, es muy pesimista, me parece que lo que esos discursos instalan es otra vez ese individualismo y la imposibilidad de pensarse a uno mismo en esa posibilidad de intoxicar al otro, de dañar al otro. Te diría que con la pandemia se resignifica. Si vos te fijás, hay mucha gente que no se piensa a sí misma como posible portadora del Covid. Entonces, siempre se está defendiendo del otro pero nunca cree que es uno el que puede contagiar.

 

Entonces, me parece que el concepto de “Phármakon”, que a mí me gusta muchísimo, que está en Platón -yo no soy una estudiosa del concepto, simplemente lo encontré también leyendo a Platón y después Derrida lo retoma-, me parece que es hermoso porque además lo que ubica Derrida es que esa palabra cuando se fue traduciendo fue perdiendo ese choque que tiene, que no es una contradicción sino que es al mismo tiempo veneno y remedio, que no es primero veneno y después remedio o primero remedio y después veneno. Cuando Derrida dice que eso se termina traduciendo por remedio o por fármaco, “Phármakon” terminó siendo fármaco y el fármaco es un remedio. Me parece que recuperar ese doble sentido de la palabra, el sentido antitético de una misma palabra, como diría Freud, me parece que es interesante para pensar el amor porque uno efectivamente se intoxica del otro e intoxica al otro en el sentido de que uno es afectado por el otro, uno afecta al otro. Y como afectación no estamos diciendo que es negativo, justamente por lo que decíamos antes, así son los lazos con el otro.

 

¿En algún momento dudaste en agregar algo más al libro por la pandemia o dijiste ´no, lo termino acá y sale así`? Digo, porque es algo muy novedoso lo que pasó el año pasado.

 

Y además nos atravesó a todos de una manera tremenda, porque yo venía escribiendo muy canchera y cuando vino la pandemia dejé de escribir. O sea, dejé de escribir dos meses. No podía leer ni escribir, no podía nada, solo atender pacientes. Después pude recuperar la escritura y terminé el libro, y entonces sí pensé si escribir una especie de coda o epílogo para hablar de la pandemia, incluso para dejar como un registro en el libro de ese momento. Y decidí que no, que el libro se terminara como estaba y que en todo caso en un próximo libro, como la pandemia va a seguir, y los efectos también van a seguir. Porque también es difícil decir algo en el medio del asunto.

 

O se dice demasiado también.

 

Claro. Exacto. Entonces, digo, ´¿qué podía decir ahí?` Se dijo mucho y también se atiborró de sentido todo el asunto. Elogio de lo incierto, de hecho, surge de la reseña que yo hice de un libro de Anne Dufourmantelle, pero en realidad surge más porque entre que yo terminé de escribir el libro estaba la pandemia y yo tuve muchas entrevistas sobre la pandemia en esos meses, y en una charla que yo daba en Rosario por Zoom había que ponerle un nombre a la actividad y yo le puse algo así como “Cartografía de lo incierto”, porque obviamente lo incierto volvió a cobrar fuerza con la pandemia.

 




Al igual que en “Psicoanálisis; una erótica contra natura”, vos polemizás fuertemente con estas orientaciones que intentan normalizar al amor, y ha dividido un poco aguas dentro del feminismo tus posiciones.

 

Ya estaban divididas.

 

Ya estaban divididas pero como que le echaste más nafta al fuego. Creo que algunas de las críticas enconadas hacia tus posiciones son porque afirmás que la lucha contra el machismo también involucra a los varones, es decir que no es solo una cuestión de la mujer. ¿Observás algo de eso? Por ejemplo, ¿qué pensás de la participación de los varones de actividades impulsadas por mujeres, como pueden ser una movilización? ¿Viste que hay sectores que dicen ´no`?

 

Me parece un disparate que no participen los varones porque justamente eso sería abonar a los esencialismos que el feminismo que a mí me interesa intenta también diluir. Me parece que una de las luchas de los feminismos históricamente fue luchar contra la esencialización de la mujer. Me parece que la esencialización es algo que diluir también en relación a los hombres porque una cosa va con la otra. No tiene ningún sentido diluir los esencialismos de las mujeres y no diluirse el de los varones también. Me parece que eso para mí es una obviedad, pero bueno, se ve que no lo es. Me parece que los feminismos tienen una historia enorme y no se puede pensar que el feminismo empezó ahora, cuando cada uno llega. Me parece que hay una historia de los movimientos porque siempre hubo heterogeneidad, siempre hubo feminismos. Digo, es un asunto que los atañe a ellos también. Porque no estamos luchando contra los varones. Preferiría no extenderme en eso porque voy a decir obviedades, me parece que el asunto es también ver los lugares de poder que se ocupan, porque sino es la idea es eso es algo que atañe solo a las mujeres, que el feminismo es un movimiento de mujeres solamente.

 

Otra cosa, si estamos luchando también contra el biologicismo, contra la anatomía, cómo se sabe que hay un hombre en una marcha, cómo se sabe que es un hombre. Eso también es algo que a mí me preocupa porque pasamos de decir cada uno se percibe como quiere a señalar genitales en las marchas, en las intervenciones públicas. Es muy notable porque hay muchas cosas que digo yo que si las dijera un varón no pasarían.

 

En torno a eso hay un pasaje irónico en tu anterior libro cuando mencionás en qué beneficia a las mujeres que una mujer llegue a dirigir al FMI, por ejemplo.

 

Claro. Pero se sacan de encima una cantidad de variables. Yo una vez vi a una persona que se dice feminista denunciando que en el vaticano no había mujeres. Te juro que parecía una cosa de Capusotto. Yo no pude sino leerlo en esa clave. El otro día una chica hizo un chiste muy interesante en Twitter porque había una foto de todos los nuevos periodistas de La Nación +. Todos de derecha. Y una chica puso la foto y dijo ´faltan mujeres de derecha`. No faltan mujeres, faltan mujeres de derecha porque hay mujeres de derecha. Entonces, la idea de que solo cuando vos decís ´faltan mujeres` en una foto, o sea también ubicar otras variables. Porque cuando se emocionaron con el discurso de Lospennato (Silvia) con el aborto. Ella votó un día anterior, no me acuerdo, una ley que iba a empobrecer a millones de mujeres. Es muy notable eso.

 

No recuerdo si lo abordás en el libro, me parece que no, y quizás en el primero sí, pero me interesa tu opinión sobre el lenguaje inclusivo.

 

No tengo mucha opinión en el sentido de que justamente no me interesa opinar. Si escribo algo me interesaría leer, pensar. Lo único que yo podría decir es que cada uno lo use como quiera. Me molesta muchísimo las persecuciones a los que no lo usamos, las denuncias, como si uno porque no usa el lenguaje inclusivo fuera, no sé, transfóbico. Estoy en contra de esas persecuciones policíacas, de esa vigilancia. Me parece que el lenguaje inclusivo viene justamente a mostrar una reticencia a ciertas cuestiones, y en cuanto se torna obligatorio o norma ya deja de tener ese poder de resistencia. También me divierte mucho cuando se quejan de que la RAE (Real Academia Española) no lo incluye. A mí me parece que lo mejor que puede pasar es que la RAE no lo incluya porque en cuanto incluya lo transforma en norma. Y si hay algo que estamos tratando de mostrar es que el lenguaje inclusivo va a cuestionar la norma.

 

Sobre el final del libro reflexiónás sobre el rol que juega la risa en las relaciones. No sé si utilizás esta palabra pero me da la impresión que le das un carácter disruptivo. ¿Por qué?

 

Porque la risa no voluntaria, por supuesto, siempre es una risa hallada, no buscada, también es una resistencia al poder. Como no hay afuera del poder me parece que el asunto es cómo agujerear un poco el poder, cómo resistirse al poder. Y me parece que estos son pequeños lugares donde efectivamente se encuentra la resistencia. Y como también hoy en día yo noto mucha solemnidad en muchas causas y muy poca risa, muy poca posibilidad de reírse, también me parece que es un asunto ese a revisar, por qué tanta solemnidad para sostener una causa. Hay una frase de Anne Dufourmantelle que me la encontré hace muy poco, algo así como que el poder necesita la solemnidad para ejercerse.

 

Una de las impresiones que me dio al leer el libro es como que lo recorre una concepción existencialista frente a la vida, en el sentido filosófico, y una frase que anoté para consultarte es esto de que “habitar la fragilidad es mucho más emancipatorio que pretenderse empoderado”. ¿Puede ser que de alguna manera resuma el mensaje que querés dar, si es que querés dar un mensaje?

 

No quise dar ningún mensaje, pero bueno, el mensaje se produce aunque yo no quiera. O sea, no es mi intención dar un mensaje. En todo caso te diría no quiero dar un mensaje pero sí es cierto que esa frase que se me ocurrió en una entrevista, de hecho, me parece que es un modo también que produce mucho alivio en esas posiciones, viste que hay una cantidad de discursos que te conminan a sostenerte todo el tiempo en una posición segura, certera, empoderada, por más que no te guste el concepto de empoderamiento que yo lo detesto, pero viste que hay modulaciones de eso mismo. Me parece que sostenerse ahí es muy difícil y es también ponerle, en este caso a las mujeres sobre todo, también un deber ser, que nosotras podemos, nosotras no nos callamos, nosotras vamos para adelante. No. Me parece que está bueno habitar la fragilidad, pensar, remitirse, vacilar, no tener las cosas tan seguras siempre.

 




La última más que una pregunta es una recomendación. Porque en el libro citás un montón de obras y me gustaría si podés recomendar dos o tres textos, ya sea de literatura o de alguna disciplina, como para abordar algunos de los temas que vos tomás.

 

Me resulta muy difícil porque el libro es efecto de lecturas de muchos años, digo que ni siquiera podría yo misma recuperar todas esas lecturas porque son temas que yo vengo pensando hace mucho tiempo en distintos espacios, en la facultad, en grupos de estudio. En general mi modo de leer es como abrir un libro y ver a qué otras referencias me va llevando. Por supuesto que lo de Anne Dufourmantelle, que irrumpió en la escena argentina hace un par de años, es un acontecimiento. Me parece que ella tiene un estilo muy interesante también de transmitir el psicoanálisis, que ahora está por salir un tercer libro en castellano. Ella trabajó muchos años con Derrida. Murió muy joven en un accidente. “Elogio del riesgo” a mí me parece que es un libro que es un acontecimiento. Y después te recomendaría a Barthes, digo, para hablar del amor.

 

¿Ya estás escribiendo otro libro?

 

Estoy descansando en el sentido de que no lo estoy escribiendo concretamente. Lo estoy pensando. Y estoy leyendo para el libro. Lo que sí estoy es en la etapa de lectura más que de escritura. Y es un libro sobre el cuerpo.

 

lunes, 4 de enero de 2021

Acerca de la debilidad política de Arcioni, la megaminería y el ajuste

Una polémica con el periodista Marcelo García de El Extremo Sur 

 

Imagen: Aníbal Aguaisol


Por Iván Marín

 

Las informaciones y análisis vertidos por el periodista Marcelo García para El Extremo Sur, en especial los vinculados a la situación económica de Chubut, suelen servirnos de insumo para nuestras caracterizaciones de la crisis que se vive en la provincia desde hace más de tres años. En uno de sus últimos textos, titulado “Arcioni resistió al año de la peste: 2021 vendrá con ´guerras` por la minería, el ajuste y el control social”, realiza un balance del año en curso e intenta pronosticar el futuro inmediato para la gestión. Debatiremos con dos puntos importantes que aborda: la debilidad o fortalecimiento del gobierno de Mariano Arcioni y la relación entre megaminería y ajuste.

 

La crisis política excede a la gestión de Arcioni

 

En Chubut asistimos a la bancarrota del régimen político. La fenomenal crisis excede al gobernador Arcioni, más allá de hallarse en el centro de la escena y ser profundamente denostado por el pueblo. El derrumbe incluye al conjunto de la dirigencia política patronal de la zona, es decir al PJ, la UCR, el PRO, la alianza oficialista Chubut al Frente; por ende a la Legislatura provincial en su totalidad; al Poder Judicial y a la burocracia sindical. Eso es lo que expresan los recurrentes escándalos por corrupción y la imposibilidad de imponer las dos grandes acciones que exigen las clases dominantes para descargar la crisis sobre el pueblo: la llamada ´reestructuración` del Estado y la megaminería. El endeudamiento ha sido el único recurso en los últimos años para cumplir (a medias) con obligaciones elementales del Estado, aunque poco se sabe de gran parte del destino de esos fondos.

 

García plantea respecto al gobierno de Arcioni que: “La gran pregunta es si en la actualidad se encuentra más fortalecido o más debilitado que hace un año. A priori parecería ser que continúa sin adhesión social notable y casi sin ascendencia de liderazgo político sobre sectores cercanos o lejanos del justicialismo. Sin embargo, Arcioni encarará 2021 en mejores condiciones respecto de finales de 2019, aunque con numerosos temas amenazantes”. Y agrega: “Solamente el devenir de los días irá respondiendo la pregunta con mayor precisión para un gobierno que aparenta ser el encargado de una frágil transición hacia 2023”.

 

En realidad, lo que hay detrás del legítimo interrogante que se plantea el analista es una intuición no llevada hasta el final con relación a una supuesta fortaleza de la gestión arcionista. Esa sospecha ha ganado a buena parte del activismo. No obstante, “la gran pregunta” no consiste en comparar la debilidad o fortalecimiento del gobierno respecto a un año atrás, sino en detectar si consiguió dar respuestas satisfactorias a las causas de su fragilidad de origen, es decir si logró desenvolver una orientación para revitalizar al degradado régimen político chubutense. Es el propio García el que da una contestación negativa a la inquietud. “Entre los temas pendientes asoma la controvertida zonificación minera -que hasta ahora no superó la instancia legislativa- y el pago de los salarios adeudados a los estatales y jubilados. Se avecina una ´guerra de poderes` con el sector Judicial”, afirma con razón.

 

Megaminería y ajuste

 

Uno de los pasajes más interesantes del artículo es el que aborda la relación entre la tentativa de avanzar con la megaminería y la cuestión del ajuste en curso, en especial la aprobación del Presupuesto 2021. Advierte García: “Aunque el avance de la minería forma parte de una decisión nacional, política y empresarial, para meter a Chubut en el paquete de las provincias mineras -derrotando de esa manera el ejemplo emblemático de la disputa dada desde Esquel hace casi 20 años- la contienda se terminó transformando en el telón de fondo de otra batalla tanto o más importante”. Y concluye: “Instaurar la minería en Chubut sin licencia social es una prioridad política donde no hay grieta -ya que atraviesa a radicales, peronistas y macristas-, pero además terminó siendo la cortina de humo que sacó de foco el ajuste para achicar el gasto público y dio por sentada la aceptación de la deuda en dólares”.

 

No entraremos en la discusión de si fue o no una cortina de humo pero sí coincidimos con el autor en que efectivamente hay una relación entre ambas intenciones. A diferencia de otras oportunidades, esta vez la intentona minera se da en un período de derrumbe económico provincial, por lo que la lucha contra la megaminería está íntimamente entrelazada con una cuestión más amplia. Quienes tienen bien en claro este punto es el PJ-kirchnerismo y la burocracia estatal antiminera, que se expresaron en contra de avanzar con el proyecto de zonificación pero nunca llamaron a movilizar a sus bases, conscientes de que les exigirían acciones contra las políticas de ajuste. La movilización antiminera fue tomada como un llamado de atención por este sector que maniobró para seguir garantizando la frágil gobernabilidad al desactivar el avance de la tentativa en la Legislatura y, con ello, postergar un “estallido” social generalizado contra la megaminería y el ajuste.

 

El mérito de García al señalar esta cuestión se contrapone con el seguidismo al movimiento ambientalista tal cual es por parte del Frente de Izquierda en la provincia (PO oficial, PTS, MST e IS). La izquierda concentró su atención exclusivamente en la defensa del agua y en la crítica a Alberto Fernández y Cristina Fernández. Lo que se presenta como la intención de elevar el curso de la lucha a un plano “político”, en realidad encubre una intervención meramente electorarera de diferenciación superestructural pensando en las elecciones 2021. Impotente, por cierto. Pues nadie en la provincia duda de las directrices de F-F sobre el tema, incluso la burocracia sindical antiminera sabe que es un costo asumido y no pierde el tiempo en su defensa. La tarea inmediata pasaba (¡y pasa!) por una intervención socialista en el curso de los acontecimientos, en lo concreto esto implica aportar una caracterización correcta de la etapa del proceso de lucha abierto hace 3 años y una orientación que se centre en la necesidad de unir las lucha contra la megaminería con las que se desarrollan en defensa de los salarios, la salud, la educación y demás conquistas del pueblo.

 

Esta es la razón por la cual ninguno de los partidos del Frente de Izquierda denunció que el PJ-kirchnerismo y la burocracia sindical le dicen “no” a la megaminería y sí al ajuste, ni mucho menos advierten que su oposición en Legislatura a aprobar el proyecto de zonificación, además de ser un triunfo de la movilización, es un artilugio para posponer una rebelión popular.

 

Tomar aire para volver a irrumpir

 

La falsa fortaleza que algunos le atribuyen al gobierno de Arcioni en verdad es la expresión distorsionada de la crisis de dirección del movimiento obrero en Chubut. La ausencia de una intervención clasista en la lucha contra la megaminería en curso, -policlasista por definición-, en los hechos significó la imposición de una orientación de conciliación de clases. Ese límite por el momento no solo no fue superado sino que la izquierda lo alimentó, al costo de profundizar su incuestionable marginalidad en el escenario político provincial.

 

Toda crisis económica, política y social de envergadura tiene sus flujos y reflujos, que a su vez dependen de varios factores, no solo de las direcciones en disputas, sino sobre todo en la experiencia que vayan viviendo, asimilando y balanceando sus contrincantes. Los trabajadores estatales en estos tres años de luchas han desarrollado métodos democráticos y combativos que jugarán un papel decisivo en los tiempos que se avecinan. Nos referimos a las Asambleas Interhospitalarias de Cordillera, los Plenarios Provinciales de Delegados Docentes, embrionarias asambleas intersectoriales e incluso las asambleas contra la megaminería, más allá de los límites que señalamos más arriba. El 2020 no fue un año más, la cuarentana y la pandemia le impregnaron duros golpes al pueblo trabajador. A eso se suma el desgaste al que apostó el gobierno con la falsa oposición y la burocracia sindical.

 

Las condiciones objetivas marcadas por la catástrofe que atraviesa el pueblo chubutense se mantienen o se profundizan. Los trabajadores toman aire para volver a irrumpir como lo hicieron en 2018 y 2019, pero esta vez con una experiencia a cuesta que no será gratis para el régimen político. De conjunto su suerte no estará desligada de lo que suceda a nivel nacional. El triunfo arrancado por el movimiento de mujeres con la legalización del aborto y el conseguido por los aceiteros en el corazón económico del país, logrando un salario a la altura del costo de la canasta familiar (superior a los 90 mil pesos), avizoran tiempos convulsivos.

 

sábado, 19 de diciembre de 2020

Diario El Chubut adeuda aguinaldo y salarios de noviembre a sus trabajadores

El medio prominero de la familia Sáez vuelve a incumplir con sus obligaciones y no paga en tiempo y forma a sus empleados pese a haber recibido en varias oportunidades los subsidios del programa ATP desde Nación y a contar con una abultada pauta publicitaria.

 



Por Iván Marín

Diario El Chubut nuevamente vuelve a incumplir con sus obligaciones para con sus trabajadores al no pagar el medio aguinaldo de diciembre y no depositarle a varios de sus empleados el sueldo completo de noviembre.

 

El medio dirigido por José María Sáez (hijo) en varias oportunidades a lo largo del año ha recurrido a estas prácticas por fuera de la ley pese a ser beneficiario del programa ATP (Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción) y contar con frondosa pauta publicitaria de gobiernos nacionales, provinciales, municipales, concejos deliberantes, cooperativas eléctricas y empresas multinacionales.

 

Debe agregarse que diario El Chubut es reconocido en toda la provincia por ser parte del lobby minero que pretende avanzar con la zonificación en la meseta. En los últimos meses los artículos a favor de esta actividad extractivista prohibida por ley y repudiada por la mayor parte de la población colmaron los distintos espacios del multimedios: diario impreso, página web y radio FM. Es decir, es una empresa que cuenta con gran cantidad de ingresos, sin embargo los incumplimientos con sus trabajadores siempre están a la orden del día. 

 

Mientras todo esto sucede, la conducción del Sindicato de Trabajadores de Prensa del Noreste del Chubut (SITPRENCH) brilla por su ausencia. No solo no convoca a asambleas para discutir sobre el asunto sino que tampoco se suma a las medidas de fuerzas de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) ni participa de las instancias de deliberación a nivel nacional.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Chubut: ¿megaminería “no” y ajuste sí?

Maniobras del PJ-kirchnerismo y la burocracia sindical para tratar de postergar una rebelión popular. Una orientación para desarticularlas, unir las luchas y triunfar.

  

                                                                  Ilustración: Gastón Spur


Por Iván Marín

 

La singularidad de la nueva intentona del lobby minero que pretende avanzar con la zonificación de la megaminería para habilitar la actividad en casi todo el territorio provincial -con la excepción de los principales centros urbanos- es que se desenvuelve en una etapa signada por grandes movilizaciones populares en los últimos 3 años contra las políticas de ajuste del gobierno de Mariano Arcioni, proceso bautizado en las calles como “Chubutazo”.

 

La bancarrota económica y política del Estado tiene su explicación más inmediata en la criminal política de endeudamiento llevada adelante en los últimos años, en función de actividades con poco valor agregado, en especial el petróleo, el aluminio, la pesca y la lana. El Gobierno provincial zigzaguea entre su precaria capacidad de “gobernabilidad”, por un lado, las presiones capitalistas para instalar la megaminería, por el otro, y la imperiosa necesidad, por último, de supervivencia. Este es el cuadro que explica las vacilaciones para poder avanzar con la megaminería y las recurrentes postergaciones de su tratamiento en Legislatura.

 

El gobierno provincial fracasó el miércoles último en lograr dictamen de la Comisión de Recursos Naturales al proyecto de zonificación, por lo que no pudo ser tratado en el pleno de la última sesión ordinaria prevista en el año que se llevó adelante el día siguiente. El martes dos reducidos grupos de promineros fueron a apretar a la legisladora disidente de Chubut al Frente, Leila Lloyd Jones, y a la vicepresidenta del PJ provincial, Florencia Papaiani, lo cual mostraba las dificultades para conseguir los votos deseados. El escrache fue notoriamente repudiado en redes sociales. Finalmente, el jueves hubo acuerdo para prorrogar el período de sesiones ordinarias para el 18 y 22 de diciembre, respectivamente. El lobby minero buscará aprovechar estos días para torcer voluntades, con el peligroso límite del otro lado del crecimiento de las movilizaciones antimineras en toda la provincia, razón fundamental por la cual la tentativa por el momento corre riesgo de avanzar con éxito.

                                                              

Presupuesto 2021

 

Mientras esto transcurre, también se encuentra en Legislatura el proyecto de Presupuesto 2021. El periodista Marcelo García informa en El Extremo Sur que: “la principal variable para equilibrar las cuentas del Estado provincial está focalizada en reducir los gastos sobre la base del achique de la masa salarial de los trabajadores estatales y los pasivos; ya que se proyecta un incremento de solamente 6% interanual y la perspectiva inflacionaria fue estimada en 29%”,  y agrega que este “ajuste sobre los ingresos de los empleados públicos representaría una pérdida en términos reales de 23% promedio del poder adquisitivo; a lo que se le debe sumar un 2020 sin negociaciones paritarias ni aumentos y donde el nivel inflacionario se estima que terminará rondando el 32%”. El proyecto también adelanta, entre otros ataques a los sectores populares, la continuidad del endeudamiento.

 

Fue el Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández el que ordenó una “reestructuración del Estado” y avanzar con la megaminería al gobernador massista Arcioni. Claro que para poder llevar adelante esta intentona deben registrarse acuerdos con el peronismo local. En sintonía con la carta de CFK, el presidente del PJ chubutense, Carlos Linares, planteó que el gobierno debe ‘dejarse ayudar’, y que la crisis provincial precisa de un gran acuerdo de todos los actores políticos y sociales. Entre otras cosas manifestó que los trabajadores estatales deben relegar algunos de los puntos conquistados en la paritaria 2019. La burocracia sindical fue la primera en entenderlo, aprovechando la cuarentena por el Covid-19 para evitar por todos los medios la discusión de un plan de lucha que exigiese el cobro en tiempo y forma de los salarios y la concreción de las paritarias 2020, aunque las autoconvocatorias continuaron durante este período con el límite impuesto por as circunstancias.

 

Las conducciones sindicales estatales en su mayoría se manifestaron formalmente en contra de la megaminería pero se niegan a convocar a asambleas por este tema a sabiendas de que los trabajadores presionarán por incorporar un plan de lucha en defensa de sus conquistas económicas y laborales.

 

Dicho epigramáticamente: el gobierno provincial chantajea que para pagar lo sueldos es necesario habilitar la megaminería y así supuestamente incrementar los ingresos del Estado; del otro lado un sector del PJ-kirchnerismo busca postergar una rebelión popular diciéndole “no” a la megaminería pero sí al ajuste. Las comillas no son decorativas, pues es de público conocimiento que la inmensa mayoría de la conducción pejotista está a favor de la megaminería, pero está mucho más a favor de garantizar la “gobernabilidad” de Arcioni. Una caída del gobernador producto de la intervención independiente de las masas, sería un duro golpe para el gobierno de Alberto Fernández.

 

Las consabidas maniobras que intentan dilatar la rebelión popular son impotentes para bloquearlas, pues las condiciones objetivas y subjetivas para su concreción se han ido desarrollando desde hace tiempo.

 

De un lado, sueldos atrasados y pagados en rangos; deuda del medio aguinaldo de junio y recategorizaciones; desmantelamiento de los servicios esenciales del Estado; altísimos índices de desocupación y precarización laboral y alarmante crecimiento de la pauperización de las condiciones de vida, en particular en Trelew y alrededores; y el colapso sanitario que puso de manifiesto el coronavirus. Del otro, la experiencia adquirida por las masas en los últimos 3 años de lucha: autoconvocatorias e importantes procesos de coordinación de las bases para construir planes de luchas, como las Asambleas Interhospitalarias de Coordillera, los Plenarios Provinciales de Delegados arrancados a la conducción de la ATECh (Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut) o las incipientes asambleas intersectoriales llevadas adelante en distintos puntos de la provincia. Este explosivo combo se manifestó en cortes de rutas, ocupaciones de dependencias estatales, incendios de los accesos a Legislatura y a Casa de Gobiernos y varias puebladas en numerosas oportunidades en los últimos años.

                                              

No a la megaminería, tampoco el ajuste

 

Encorsetar las movilizaciones actuales en la cuestión ambiental, es decir exclusivamente a la defensa del agua -el llamado “#ChubutAGUAzo”- problemática imprescindible y vital, es no entender la etapa que atraviesa la provincia, y una omisión para orientar políticamente el “estallido”, es decir el sabotaje a la rebelión popular. Por eso las burocracias sindicales estatales se declaran antimineras, por un lado, y apoyan el ajuste, por el otro, para defender la ‘gobernabilidad’, mediante la confusión, el freno y la desmovilización. Pero el “Chubutazo” contra la megaminería y el ajuste se dará con independencia de las intenciones de tal o cual aparato. Por eso de lo que se trata es de darle una orientación al proceso en curso. En las actuales condiciones, la lucha contra la megaminería es un episodio adicional -muy importante, por cierto- dentro de un escenario convulsivo.

 

Debemos dotarnos de un programa y un método para intervenir. La perspectiva de una huelga general en defensa del ambiente y las conquistas obreras debe construirse con plenarios de delegados, congresos provinciales de trabajadores y asambleas populares masivas en todos los puntos de la provincia para coordinar las luchas. Los aparatos no van a detener ni a la megaminería ni al ajuste, lo hará el pueblo movilizado y deliberando sus planes de lucha democráticamente, como ya ocurrió en otras oportunidades, por caso el Chubutazo del año 90 o el Trelewazo del 72, donde asambleas multitudinarias llevaron adelante grandes gestas, más allá de los límites finales de esos procesos.

 

¡No al pago de la deuda!

¡Reestatización bajo gestión obrera de los recursos naturales!

¡Pago en tiempo y forma a los trabajadores estatales!

¡Paritarias 2020 ya!

¡Por un plan de obras públicas! ¡Vivienda y trabajo para todos!

¡Por un Congreso Provincial de Delegados de Base!

¡Por la coordinación de todas las luchas!

¡Huelga general en defensa de las conquistas obreras y del medio ambiente!

¡Por Asambleas populares contra la megaminería y el ajuste!

¡Tratamiento y aprobación de la Iniciativa Popular contra la megaminería!

¡Fuera Arcioni!

miércoles, 4 de noviembre de 2020

La muerte de Anselmo Montes y las enseñanzas que dejan su militancia

El fallecimiento del referente del Partido Socialista Auténtico producto del Covid-19 generó un fuerte pesar en el activismo del campo popular y del kirchnerismo de Trelew y alrededores. Ensayamos algunas conclusiones estratégicas acerca de sus últimas intervenciones políticas.

 





Por Iván Marín

 

“(…) lo que decide para nosotros no son los móviles subjetivos, sino la adecuación objetiva”.

León Trotsky, Su moral y la nuestra

 

Cuando en horas del lunes se difundió la noticia de la muerte de Anselmo Montes, histórico dirigente del Partido Socialista Auténtico (PSA), fueron inmediatas las expresiones de dolor y congoja en redes sociales de quienes lo conocieron personalmente. En general se le reconocía ser un tipo bonachón y de convicciones fuertes, en especial varios lo despidieron como un socialista consecuente y algunos como un revolucionario. Desde este espacio también lamentamos su fallecimiento, lo reconocemos como un militante histórico del campo popular en Trelew y el Valle aunque su militancia en los hechos no tuvo un norte estratégico socialista y revolucionario. Veamos.

 

Cuando el exgobernador Mario das Neves decidió romper con el Frente para la Victoria (FPV) e intentar ir por la presidencia de la Nación, en el plano provincial la fórmula que eligió (Martín Buzzi-Gustavo Mac Karthy) se presentó bajo el rótulo del Partido Justicialista Modelo Chubut en 2011. Los meses previos a los comicios fueron fundamentales para que el FPV pudiera acordar con alguna fuerza política con personería para presentarse. Las negociaciones más importantes estuvieron a cargo de Norberto Yauhar, Carlos Eliceche, Javier Touriñán por el lado de los peronistas sin partido, y de Anselmo Montes por el PSA. El acuerdo se concretó: Montes puso la personería a cambio de un puesto expectable en la lista de diputados provinciales. En esa categoría triunfaron e ingresaron los 16, y para el caso de la gobernación se produjo un bochorno del que habló el país por meses. La fórmula del Modelo Chubut se quedó con la victoria por pocos votos pero inmediatamente se pasaron al bando del FPV.

 

Otro actor que tuvo un rol importante para “seducir” a Montes fue Néstor Kirchner. “Hombre comprometido con su época, Mito, como lo llamaba su amigo de la infancia Néstor Kirchner, demostró con su conducta de qué lado había que pararse”, describe un comunicado del PSA en memoria de Montes. El comunicado como la trayectoria de los últimos años no dejan lugar a dudas: tanto el PSA como Montes se reconocen como kirchneristas y desde ahí intervenían. El PSA, además, supo tener un trabajo sindical relativamente importante en los años 80 y 90, y de menor peso en los últimos años. En todos los casos en acuerdos con distintas ramas de la burocracia sindical. Es decir, nunca levantaron una perspectiva de independencia de clase ni apostaron a nada parecido. El propio Montes se refería a políticos patronales como Kirchner, Yauhar, Eliceche, Mac Karthy, por citar algunos, como “compañeros”.

 

En este marco llama la atención algunos recordatorios en redes sociales y medios de comunicación planteando especies de balances confusos sobre la trayectoria de Montes. Un ejemplo de ello es el posteo de la Unión de Asamblea de Comunidades de Trelew donde se esgrime: “El 25 de noviembre de 2014, se trataba el proyecto presentado por la iniciativa popular y Anselmo Montes acompañó al pueblo, no lo traicionó. ¡No lo vamos a olvidar!”. Esta afirmación oculta deliberadamente que para que los diputados del FPV pudieran bastardear la iniciativa popular y el legislador Gustavo Muñiz hacer de las suyas, tuvieron que acordar e ir en la boleta habilitada por el PSA.

 

Tanto el PSA como Montes nunca tuvieron como estrategia política la organización independiente de las masas laboriosas, sino su “reemplazo” por la rosca parlamentaria y sindical con los partidos patronales. Soslayar esas prácticas en pos de reivindicaciones acríticas solo conduce a embellecer orientaciones políticas que llevan a la confusión del movimiento popular, más aun en una provincia que se encuentra movilizada hace 3 años. Por caso, el año pasado el PSA declinó su candidatura a la gobernación para apoyar la de Carlos Linares, quien en las últimas semanas se paseó por varios medios de comunicación planteándole a Mariano Arcioni un acuerdo político para salir de la crisis en el que los trabajadores deberían aceptar la pérdida de derechos adquiridos, como la paritaria 2019. Sí, la salida de Linares no solo es que los trabajadores no tengan paritarias este año sino que declinen de las del año pasado. Desde ya, también se manifestó a favor de la megaminería.

 

Los trabajadores y sectores populares de Chubut nos debemos un debate profundo para organizarnos de forma independiente de todos los sectores patronales. Trayectorias como las del PSA y del propio Montes no dejan ninguna duda al respecto de la impotencia de la rosca con el régimen como estrategia política. Un recordatorio sobre el fallecimiento de Montes debe contribuir a este debate. Vaya un saludo para sus familiares y compañeros de militancia en el PSA.

domingo, 11 de octubre de 2020

Desde la Patagonia proponemos cambiar el meridiano cero

Acerca del nuevo video de la banda madrynense "Meta Mate"

 



Por Demián Morassi

Estamos todos de acuerdo en que el planisferio con Europa en el medio (o más bien la Europa imperial de los siglos XV al XIX) corresponde a una lógica eurocentrista. Ahora bien, dibujar el planisferio poniendo a nuestro continente en el medio nadie lo impide pero como somos matemáticamente un poco TOC ver el meridiano cero a los dos tercios del mapa nos fastidia bastante. Así que simplemente es hora de crear nuestro propio grado cero. Por dónde debería pasar o cómo se debería llamar eso lo podemos discutir. La propuesta con esta canción es que pase por la región donde nació la cumbia (música por demás difundida por todo el continente).

 




Pasaron 500 años desde el cruce de Magallanes por el estrecho del sur patagónico, ese fue hito para dominar, desde la Europa imperial, la información sobre la extensión y la morfología de nuestro planeta. Los mapas anteriores trataban de poner a Eurasia de punta a punta y Europa quedaba a un costado. Con nuestro continente les cuadró justito y la estocada final se dio un 13 de octubre de 1884 cuando se define al Real observatorio de Greenwich como lugar para establecer el grado cero longitudinal. Si bien esto no obliga a dibujar el mapa con el cero en el medio, es una conquista simbólica tan trascendente para el eurocentrismo como haber definido el nombre de nuestro continente o el de nuestros pueblos originarios.


El video nos induce a pensar que la cumbia tiene un territorio más extenso que ese intrascendente punto elegido por la Conferencia Internacional del Meridiano, al igual que las otras opciones de ese entonces: el Observatorio de Paris o la isla de El hierro de España.




Así que nos encontramos otro 11 de octubre del denominado "último día de libertad de los pueblos originarios" pero esta vez con una propuesta y, de paso, un exquisito material musical de la banda Meta mate


La banda madrynense Meta mate viene tocando desde 2008 con dos discos en el hombro Metamateros (2012) y Huguito (2017) y un repertorio de música popular latinoamericana. Sus integrantes forman, casi todos, parte de la murga de estilo uruguayo La máquina de hacer chorizos que, desde 2013, mezcla armónicamente crítica social con altas dosis humor.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Prontuario político de Gustavo Castro, el juez que criminalizó a la conducción de la ATECh

De abogado predilecto de la corporación policial chubutense, defensor de los efectivos que asesinaron a Julián Antillanca y violaron a Maxi Almonacid, a juez penal del corrupto poder económico y político provincial. Te contamos quién es el magistrado que judicializa a 4 sindicalistas por la rebelión popular en Legislatura y Casa de Gobierno.

 



Por Iván Marín

 

En las últimas horas del 17 de septiembre del año pasado y las primeras del día siguiente, se vivió en Rawson una rebelión popular luego de la noticia del fallecimiento de Jorgelina Ruiz Díaz y María Cristina Aguilar cuando volvían a Comodoro Rivadavia tras participar del primer Congreso de Delegados Docentes impulsado por la ATECH (Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut), en el marco del proceso de lucha del conjunto de los estatales por el cobro de sus salarios en forma escalonada. Esa noche se vivieron movilizaciones espontáneas en las ciudades más importantes de la provincia, que continuaron los días siguientes con marchas multitudinarias. En todos los casos se responsabilizaba indirectamente al gobierno a cargo de Mariano Arcioni por el fallecimiento de las compañeras, que perdieron sus vidas organizándose y luchando contras las políticas de ajuste.

 

Es en ese marco que deben entenderse los incendios en los ingresos a Legislatura y a Casa de Gobierno. La espontaneidad y la bronca desatada por la pérdida de las trabajadoras, descarta cualquier pretendida predeterminación. Fue el pueblo el que se rebeló contra aquellas instituciones que considera son las garantes de las políticas criminales que las clases dominantes pretenden hacerles pagar.

 

Por eso la decisión del juez Gustavo Castro de elevar a juicio oral y público a cuatro sindicalistas por un supuesto atentado perpetrado contra esos edificios públicos es lisa y llanamente una infamia que busca profundizar la criminalización de la protesta social en una provincia convulsionada hace 3 años por las movilizaciones contra las políticas de ajuste, proceso bautizado por sus propios protagonistas en las calles como un nuevo “Chubutazo”.

 

Los dirigentes imputados son Santiago Goodman (secretario general), Matías Schierloh, Marcela Ancaleo y Mariana Castro.

 



Un juez al servicio de un régimen en descomposición

 

La designación de Gustavo Castro como juez penal se realizó en noviembre del año pasado y se trató sin dudas de un juego de componendas entre aquellos sectores que precisan de mayor impunidad para sostener prácticas corruptas inherentes a un sistema decrépito al servicio de las multinacionales expoliadoras. Todo el sistema está infectado por el mismo virus: tanto el Poder Judicial, Legislativo como Ejecutivo, es decir el conjunto del personal político de las patronales.

 



Castro ya prestaba estos servicios como abogado: fue defensor de los policías que asesinaron al joven Julián Antillanca en Trelew y de los que violaron en la comisaría Segunda de la misma localidad a Maximiliano Almonacid. Castro solía hacer estos trabajos en conjunto con Fabián Gabalachis, posiblemente el abogado más reconocido del régimen, quien además de ser codefensor en los casos citados, también lo fue de los policías condenados por la brutal golpiza a la familia Torres del barrio INTA y por representar a los funcionarios dasnevistas de las causas de corrupción Revelación y Embrujo, a uno de los genocidas de la Masacre de Trelew (Rubén Paccganini), y de la mal llamada “Manada de Puerto Madryn”, los hijos del poder que violaron a una joven en Playa Unión en 2012 (el caso que trascendiera nacionalmente por la expresión de “desahogo sexual”), entre otros. Por su parte, Martín Castro, uno de los abogados que representa al ministerio Público Fiscal en la acusación, es del riñón de Gabalachis. 


Hay que tener bien presente el nombre de Gustavo Castro para los tiempos que se avecinan porque este es un claro ejemplo de que fue puesto por el personal político del régimen para garantizar impunidad. 

 

Según se informó, por intermedio de la Oficina Judicial, se conformará un tribunal unipersonal y a la mayor brevedad posible se fijará la audiencia de debate. No se puede dejar que se condene a estos sindicalistas. Una gran movilización debe acompañar el desarrollo de la audiencia exigiendo la absolución de los condenados.

 

Más de conjunto, esta situación vuelve a ratificar la imperiosa necesidad de la convocatoria a plenarios de delegados en todas las localidades en todos los sindicatos para organizarse contra las políticas de ajuste del gobernador Mariano Arcioni y la Legislatura del Chubut, que incluye en el corto plazo una "reestructuración del Estado" y la tentativa de avanzar con la megaminería, en ambos casos para pagar la deuda con los acreedores internacionales. 

sábado, 5 de septiembre de 2020

A 10 años del asesinato de Julián Antillanca por la Policía del Chubut

Sandra, su madre; César, su padre y Ayelén, su hermana, rememoran una década de lucha y reflexionan sobre el rol de las fuerzas represivas del Estado. Un crimen que no es un caso aislado. 

 

                                                             Ilustración: Gastón Spur


Por Iván Marín

 

“Esta fecha es muy importante para mí porque me marcó para siempre. Este 5 de septiembre me lleva al 5 de septiembre de 2010. Todos los años igual. Me pone triste, por supuesto, porque lo sigo extrañando. Julián era muy alegre, ¿viste? Julián era amigo, protector, buen hermano. Y siempre tenía la casa llena de chicos, de sus amigos. Todo el día acá era gente. Extraño todo eso de Julián, y lo extraño a él”.

 

“Acá de mixtura lo que tiene que ver con lo familiar, con los afectos directos y también que hubo un proceso social muy intenso en Trelew, el Valle y la provincia, por la muerte de Julián. Que no es porque haya sido él sino por cómo se fueron dando todas las denuncias de visibilización de cómo el sistema se ocupa de las vejaciones y de los delitos aberrantes contra nuestros hijos. Y digo contra nuestros hijos porque pasan a ser causas común todos los niños y niñas, jóvenes varones y mujeres, que son víctimas de las violencias de estos gobiernos. Y me atrevo a decir gobiernos porque los responsables de las fuerzas represivas son los Poderes Ejecutivos y tienen absoluto conocimiento, y también plena responsabilidad de los delitos que cometen”.

 




Sandra Tolosa y César Antillanca, madre y padre de Julián Antillanca respectivamente, recuerdan ante el micrófono de Prosa Urgente, una fecha que quedó incrustada en sus pieles para siempre. En la madrugada del 5 de septiembre de 2010 un grupo de efectivos policiales de la Comisaría Cuarta de Trelew se ensañó con la juventud que salió a bailar a los boliches de la zona sur de la ciudad, golpeando ferozmente durante distintos tramos de la jornada a varias personas. Una de ellas fue Julián, a quien luego descartaron arrojando su cadáver desde un patrullero a pocas cuadras del lugar. Diario El Chubut titularía en su tapa que su muerte se produjo por “coma alcohólico”, reproduciendo la versión policial.

 

“Recordando, tratando de hacer memoria. Pero al mismo tiempo entendiendo que estos hechos siguen sucediendo. Tenemos el caso de Facundo. Hace algunos días se supo lo que veníamos diciendo desde el principio de su desaparición. La policía bonaerense como la chubutense, y todas las fuerzas estatales, siguen perpetuando las mismas aberraciones hacia los derechos humanos, hacia la vida de nuestros hermanos, apañados por el poder político, sea del color que sea, y mucho más en este contexto”, reflexiona Ayelén, hermana de Julián, consultada por este medio sobre el significado de la fecha.

 

El 29 de diciembre de 2016 el Superior Tribunal de Justicia (STJ) del Chubut ratificó la condena a cadena perpetua a los policías Martín Solís y Jorge Abraham por el asesinato de Julián. Sin embargo, la familia del joven tuvo que recorrer un tortuoso periplo para que el crimen no quede impune. A principios de 2012 comenzó el primer juicio por el caso, en el que estuvieron en el banquillo de los acusados Jorge Abraham, Martín Solís, Laura Córdoba, Pablo Morales y Carlos Sandoval. Todos ellos policías, el último era comisario de la Comisaría Cuarta al momento de producirse los hechos. Los jueces Alejandro De Franco, Ivana González y Ana Laura Servent absuelven a todos los acusados. La familia apela el fallo y el STJ resuelve revocar la absolución y ordena que se vuelva a realizar el juicio, que se efectúa en 2015 y en el cual se condena a todos los acusados a prisión perpetua, con excepción de Pablo Morales, a quien se absuelve. Para el caso del excomisario Sandoval se lo condena por encubrimiento agravado. El 25 de noviembre en la audiencia de revisión de condena, el tribunal absuelve a Sandoval y a Laura Córdoba.

 


“Cada vez que pasa algo así me acuerdo de Julián”

 

En julio de 2018 escribimos un artículo titulado “La sombra azul de la impunidad” en el que informamos los casos de asesinatos y desapariciones forzadas de la Policía del Chubut desde 1983 hasta diciembre de 2017, a partir del informe anual de personas asesinadas por el aparato represivo del Estado que realiza la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi). Allí consignamos que en nuestra provincia al menos “se contabilizan 80 muertes en manos de las distintas fuerzas represivas del Estado. Sin embargo, si se desglosa por institución se encuentra no solo que la inmensa mayoría tienen como protagonista a la Policía del Chubut (73%), sino que los al menos 59 casos que la involucran se dan entre los años 1.994 y 2.017”.

 

No cabe duda que el homicidio de Julián no es un caso aislado, sino que expresa una práctica sistemática de las fuerzas represivas estatales. Consultada si casos como el de Facundo Astudillo Castro le traen a la memoria el crimen de su hijo, la respuesta de Sandra no por previsible deja de ser significativa: “Sí, siempre. Cada vez que pasa algo así me acuerdo de Julián”, manifiesta.

 

Lo propio sucede con César, quien esgrime además una lectura del entramado de impunidad en el que se sostienen estos crímenes: “Lamentablemente la mediocridad y la decadencia que hay en los gobiernos creo que se acrecienta. No solo que no cesó sino que se incrementó y se profundiza porque acá sí es donde se puede analizar con claridad la diferencia que hay entre la violencia institucional y la violencia del Estado”, comienza. Y agrega: “Usted hablaba recién de Facundo, y es un caso también paradigmático, pero es un caso común, es un caso como todos, porque en todas las provincias suceden hechos de este tipo, solo que hay algunos que logran tener el impulso y la mediatización de la denuncia para que se conozca. Lamentablemente debemos llorar a nuestros niños, en el marco en que históricamente me atrevo a decir que se comportan estos gobiernos”.


El 10 de octubre de 2010, mientras distintas organizaciones sociales se manifestaban en repudio al asesinato del joven militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, por la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria comandada por José Pedraza, César Antillanca se hizo presente, tomó la palabra para repudiar el crimen y trazar una conexión con el asesinato de su hijo. Aquel día se comenzó a tejer una unión entre la familia y amigos de Julián con las organizaciones sociales que llega hasta el día de la fecha, que no se reduce a dicha causa y a las de violencia policial, sino que se amplía al conjunto de las luchas del pueblo en la zona.

 

Esas movilizaciones, síntesis de la necesaria unidad en la lucha contra los crímenes del sistema social hacia el pueblo, fueron el principal factor para que el asesinato de Julián no quedara impune, más allá de que la inmensa mayoría de sus responsables aun no hayan sido juzgados ni condenados. Tal es así, que desde la fuerza policial no pierden oportunidad para pasar factura a quienes participaron de la lucha o prestaron testimonios clave en el caso. Es lo que sucede con la condena a Jorgelina Domínguez Reyes, la testigo que vio cómo descartaban el cuerpo de Julián desde el móvil policial 234 sobre el asfalto de la calle Patagonia. Es vox populi en las barriadas populares trelewenses que Domínguez Reyes no disparó contra Candela González, y que la causa fue armada en los despachos de las comisarías y fiscalía de la zona.

 

Por todo ello, la familia de Julián no desea terminar la entrevista sin agradecer al pueblo trelewense y de la provincia en general, como así también a las organizaciones sociales, por el acompañamiento en la causa. Ayer en Trelew, como todos los 4 de cada mes en distintos puntos de la provincia, se movilizó contra la megaminería pasando por la Unidad Regional para recordar la memoria de Antillanca. Es que, como bien afirma su hermana, “el Negro no va a volver pero es lucha en todos los sentidos”.