domingo, 13 de diciembre de 2020

Chubut: ¿megaminería “no” y ajuste sí?

Maniobras del PJ-kirchnerismo y la burocracia sindical para tratar de postergar una rebelión popular. Una orientación para desarticularlas, unir las luchas y triunfar.

  

                                                                  Ilustración: Gastón Spur


Por Iván Marín

 

La singularidad de la nueva intentona del lobby minero que pretende avanzar con la zonificación de la megaminería para habilitar la actividad en casi todo el territorio provincial -con la excepción de los principales centros urbanos- es que se desenvuelve en una etapa signada por grandes movilizaciones populares en los últimos 3 años contra las políticas de ajuste del gobierno de Mariano Arcioni, proceso bautizado en las calles como “Chubutazo”.

 

La bancarrota económica y política del Estado tiene su explicación más inmediata en la criminal política de endeudamiento llevada adelante en los últimos años, en función de actividades con poco valor agregado, en especial el petróleo, el aluminio, la pesca y la lana. El Gobierno provincial zigzaguea entre su precaria capacidad de “gobernabilidad”, por un lado, las presiones capitalistas para instalar la megaminería, por el otro, y la imperiosa necesidad, por último, de supervivencia. Este es el cuadro que explica las vacilaciones para poder avanzar con la megaminería y las recurrentes postergaciones de su tratamiento en Legislatura.

 

El gobierno provincial fracasó el miércoles último en lograr dictamen de la Comisión de Recursos Naturales al proyecto de zonificación, por lo que no pudo ser tratado en el pleno de la última sesión ordinaria prevista en el año que se llevó adelante el día siguiente. El martes dos reducidos grupos de promineros fueron a apretar a la legisladora disidente de Chubut al Frente, Leila Lloyd Jones, y a la vicepresidenta del PJ provincial, Florencia Papaiani, lo cual mostraba las dificultades para conseguir los votos deseados. El escrache fue notoriamente repudiado en redes sociales. Finalmente, el jueves hubo acuerdo para prorrogar el período de sesiones ordinarias para el 18 y 22 de diciembre, respectivamente. El lobby minero buscará aprovechar estos días para torcer voluntades, con el peligroso límite del otro lado del crecimiento de las movilizaciones antimineras en toda la provincia, razón fundamental por la cual la tentativa por el momento corre riesgo de avanzar con éxito.

                                                              

Presupuesto 2021

 

Mientras esto transcurre, también se encuentra en Legislatura el proyecto de Presupuesto 2021. El periodista Marcelo García informa en El Extremo Sur que: “la principal variable para equilibrar las cuentas del Estado provincial está focalizada en reducir los gastos sobre la base del achique de la masa salarial de los trabajadores estatales y los pasivos; ya que se proyecta un incremento de solamente 6% interanual y la perspectiva inflacionaria fue estimada en 29%”,  y agrega que este “ajuste sobre los ingresos de los empleados públicos representaría una pérdida en términos reales de 23% promedio del poder adquisitivo; a lo que se le debe sumar un 2020 sin negociaciones paritarias ni aumentos y donde el nivel inflacionario se estima que terminará rondando el 32%”. El proyecto también adelanta, entre otros ataques a los sectores populares, la continuidad del endeudamiento.

 

Fue el Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández el que ordenó una “reestructuración del Estado” y avanzar con la megaminería al gobernador massista Arcioni. Claro que para poder llevar adelante esta intentona deben registrarse acuerdos con el peronismo local. En sintonía con la carta de CFK, el presidente del PJ chubutense, Carlos Linares, planteó que el gobierno debe ‘dejarse ayudar’, y que la crisis provincial precisa de un gran acuerdo de todos los actores políticos y sociales. Entre otras cosas manifestó que los trabajadores estatales deben relegar algunos de los puntos conquistados en la paritaria 2019. La burocracia sindical fue la primera en entenderlo, aprovechando la cuarentena por el Covid-19 para evitar por todos los medios la discusión de un plan de lucha que exigiese el cobro en tiempo y forma de los salarios y la concreción de las paritarias 2020, aunque las autoconvocatorias continuaron durante este período con el límite impuesto por as circunstancias.

 

Las conducciones sindicales estatales en su mayoría se manifestaron formalmente en contra de la megaminería pero se niegan a convocar a asambleas por este tema a sabiendas de que los trabajadores presionarán por incorporar un plan de lucha en defensa de sus conquistas económicas y laborales.

 

Dicho epigramáticamente: el gobierno provincial chantajea que para pagar lo sueldos es necesario habilitar la megaminería y así supuestamente incrementar los ingresos del Estado; del otro lado un sector del PJ-kirchnerismo busca postergar una rebelión popular diciéndole “no” a la megaminería pero sí al ajuste. Las comillas no son decorativas, pues es de público conocimiento que la inmensa mayoría de la conducción pejotista está a favor de la megaminería, pero está mucho más a favor de garantizar la “gobernabilidad” de Arcioni. Una caída del gobernador producto de la intervención independiente de las masas, sería un duro golpe para el gobierno de Alberto Fernández.

 

Las consabidas maniobras que intentan dilatar la rebelión popular son impotentes para bloquearlas, pues las condiciones objetivas y subjetivas para su concreción se han ido desarrollando desde hace tiempo.

 

De un lado, sueldos atrasados y pagados en rangos; deuda del medio aguinaldo de junio y recategorizaciones; desmantelamiento de los servicios esenciales del Estado; altísimos índices de desocupación y precarización laboral y alarmante crecimiento de la pauperización de las condiciones de vida, en particular en Trelew y alrededores; y el colapso sanitario que puso de manifiesto el coronavirus. Del otro, la experiencia adquirida por las masas en los últimos 3 años de lucha: autoconvocatorias e importantes procesos de coordinación de las bases para construir planes de luchas, como las Asambleas Interhospitalarias de Coordillera, los Plenarios Provinciales de Delegados arrancados a la conducción de la ATECh (Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut) o las incipientes asambleas intersectoriales llevadas adelante en distintos puntos de la provincia. Este explosivo combo se manifestó en cortes de rutas, ocupaciones de dependencias estatales, incendios de los accesos a Legislatura y a Casa de Gobiernos y varias puebladas en numerosas oportunidades en los últimos años.

                                              

No a la megaminería, tampoco el ajuste

 

Encorsetar las movilizaciones actuales en la cuestión ambiental, es decir exclusivamente a la defensa del agua -el llamado “#ChubutAGUAzo”- problemática imprescindible y vital, es no entender la etapa que atraviesa la provincia, y una omisión para orientar políticamente el “estallido”, es decir el sabotaje a la rebelión popular. Por eso las burocracias sindicales estatales se declaran antimineras, por un lado, y apoyan el ajuste, por el otro, para defender la ‘gobernabilidad’, mediante la confusión, el freno y la desmovilización. Pero el “Chubutazo” contra la megaminería y el ajuste se dará con independencia de las intenciones de tal o cual aparato. Por eso de lo que se trata es de darle una orientación al proceso en curso. En las actuales condiciones, la lucha contra la megaminería es un episodio adicional -muy importante, por cierto- dentro de un escenario convulsivo.

 

Debemos dotarnos de un programa y un método para intervenir. La perspectiva de una huelga general en defensa del ambiente y las conquistas obreras debe construirse con plenarios de delegados, congresos provinciales de trabajadores y asambleas populares masivas en todos los puntos de la provincia para coordinar las luchas. Los aparatos no van a detener ni a la megaminería ni al ajuste, lo hará el pueblo movilizado y deliberando sus planes de lucha democráticamente, como ya ocurrió en otras oportunidades, por caso el Chubutazo del año 90 o el Trelewazo del 72, donde asambleas multitudinarias llevaron adelante grandes gestas, más allá de los límites finales de esos procesos.

 

¡No al pago de la deuda!

¡Reestatización bajo gestión obrera de los recursos naturales!

¡Pago en tiempo y forma a los trabajadores estatales!

¡Paritarias 2020 ya!

¡Por un plan de obras públicas! ¡Vivienda y trabajo para todos!

¡Por un Congreso Provincial de Delegados de Base!

¡Por la coordinación de todas las luchas!

¡Huelga general en defensa de las conquistas obreras y del medio ambiente!

¡Por Asambleas populares contra la megaminería y el ajuste!

¡Tratamiento y aprobación de la Iniciativa Popular contra la megaminería!

¡Fuera Arcioni!

2 comentarios:

  1. Epigramáticamente???? no es necesario usar una palabra porque recién la aprendimos.Buen artículo.

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    1. Jaja En serio te parece una palabra taaaan rara? Rara es tu firma. Estaría bueno que la hicieras con tu nombre, si no te compromete. Gracias por lo que decís del artículo

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