Por la unidad y el triunfo de las luchas obreras, por un salario mínimo igual a la canasta familiar con cláusula gatillo. Por congresos obreros que preparen la huelga general. Por un gobierno de trabajadores.
Declaración de Política Obrera Trelew 26/7/22
La incertidumbre recorre a todo el escenario político
nacional desde hace aproximadamente un mes. Como dice la canción, el acuerdo del
Gobierno de los Fernández con el FMI “murió potro sin galopar”. A las pocas
semanas de su firma, la crisis en el país se acentuó y el llamado “Dólar Blue”
se disparó más de 100 pesos en lo que va de julio, mientras los salarios no
corren la misma suerte. Estamos entrando en un escenario mega devaluatorio y,
por ende, hiperinflacionario. El cambio
de la ministra Silvina Batakis por Martín Guzmán no apaciguó los ánimos del
“mercado”, y el gobierno transita la disolución del Frente de Todos, es decir
caminará por la cornisa hasta el 2023, sin garantías de llegar a cumplir el
mandato. Del otro lado de la vereda patronal, la cosa no está mucho mejor. El
frente Juntos por el Cambio atraviesa innumerables crisis internas y arrastra
el peso del nefasto gobierno de Macri que precedió al de los Fernández. Hasta
el momento el gran ausente político en este complejo escenario es el movimiento
obrero, el único en condiciones de darle una resolución favorable a la crisis
si interviene con independencia de los bandos patronales y las burocracias
sindicales. Sin embargo, las manifestaciones de trabajadores, tanto ocupados
como desocupados, empiezan a recorrer el país con mayor fuerza a medida que
avanza el ajuste contra los salarios y se acrecienta la pauperización de las condiciones
de vida de la inmensa mayoría del pueblo.
En nuestra provincia, el Chubutazo de diciembre último
concentró embrionariamente todas estas contradicciones, es decir, fue la
expresión de la lucha de más de 4 años de los trabajadores provinciales contra
las políticas de ajuste de los gobiernos locales y sus intentos por implantar
la megaminería. Como hemos dicho en otras oportunidades, el Chubutazo anticipó,
a su manera, un escenario conflictivo a nivel nacional. Es que el pago
religioso de la deuda externa provincial en detrimento de los salarios
estatales y de la educación y salud pública como así también de otras
obligaciones estatales, tuvo como respuesta la rebelión en todas las calles de
Chubut. A su modo, es lo que ocurre a nivel nacional con la deuda externa e
interna, en detrimento de las masas obreras en todo el país. Aunque el régimen
en su conjunto no tiene el respaldo político para llevar adelante las medidas
que posibilitarían cumplir con esos compromisos, por lo que la perspectiva de una
rebelión popular a nivel nacional, como ya ocurrió en los últimos 3 años en
otros países de nuestro continente -¡y del mundo!- está a la vuelta de la
esquina.
Un actor central en esta orientación ajustadora de los
gobiernos es la burocracia sindical. A diferencia de lo que plantea el Frente
de Izquierda (FITU) y el populismo, las centrales obreras (CGT y CTA Autónoma y
CTA de los Trabajadores) no son actores de reparto en los acuerdos con los
acreedores internacionales, sino protagonistas centrales de estas tentativas,
cuyos propósitos últimos son una reestructuración de las condiciones de
explotación en detrimento de los trabajadores: reformas laborales,
previsionales e impositivas. Es que la crisis capitalista es mundial y ya no
hay espacios para grandes reformas a favor de las masas obreras dentro de este
sistema. La guerra en Ucrania, -una guerra de alcance mundial por el poderío de
quienes están implicados en ella-, es la expresión más aberrante del derrumbe
de este putrefacto régimen económico, político y social. Los pedidos de planes
de lucha que realiza el FITU y sus laderos a la burocracia sindical son iguales
de impotentes que los llamados al kirchnerismo para que rompan con el FMI, pues
embellecen el rol patronal de estos sectores y siembran confusión entre los
trabajadores, cuando la función de la izquierda revolucionaria es justamente
aportar claridad y una caracterización correcta de la etapa. Algo similar
ocurre con el coqueteo que vienen llevando adelante con los movimientos de
desocupados oficialistas y cayetanos. El abordaje electoralista que hace el
FITU de la crisis es la contracara de su estrategia de conciliación de clases
en las calles. El rol de la burocracia sindical en nuestra provincia quedó
manifiesto con el papel jugado por la Mesa de Unidad Sindical (MUS) desde 2017
a 2020, o por las tres regionales de la CGTs durante el ajuste macrista primero
y del Frente de Todos luego, sin llamar a ningún paro provincial frente a los
miles de despidos y la pérdida de conquistas laborales. Es lo que estamos
observando ahora en la lucha de los 300 obreros de FYRSA, quienes reclaman el
cobro de deudas salariales y la reincorporación de todos los trabajadores
despedidos ante la intervención propatronal de la conducción del STIA
(Sindicato de Industrias de la Alimentación) y obviamente de los gobiernos de
Mariano Arcioni en provincia y de Damián Biss en el municipio de Rawson. La
intervención del FITU en esta lucha ha sido sin ningún tipo de denuncia
respecto de la complicidad del STIA con la patronal.
Este escenario actualiza más que nunca la necesidad de las
autoconvocatorias y coordinadoras de base, es decir, de la deliberación
democrática de las bases obreras para imponer un plan de lucha propio, o sea,
independiente de las burocracias sindicales, las patronales y sus gobiernos.
Por todo ello, es que hacemos nuestro para el conjunto del movimiento obrero
todas las resoluciones de la Asamblea Nacional Abierta realizada por nuestros
compañeros del Polo Obrero Tendencia en el estadio de Lanús el 17 de julio
pasado, y, en especial, el siguiente pasaje: “Esta Asamblea convoca al conjunto
del movimiento piquetero a un plan de agitación política por la huelga general;
a organizar brigadas que concurran a puertas de fábrica; a barrios, colegios y
universidades. En momentos en que se convocan a diferentes asambleas, llamamos
a la concreción de un único Congreso obrero, que prepare una huelga general
contra el régimen fondomonetarista. Esta asamblea convoca a los trabajadores a
la movilización política por su propio gobierno”.
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