lunes, 19 de febrero de 2024

[VIDEO] Zulma González: “Siempre luchamos por los colores de Villa Obrera”



Por Iván Marín


El Club Atlético Independiente de Villa Obrera es oriundo de la localidad sanjuanina de Chimbas. Es uno de los equipos con más tradición de la provincia y sus socios e hinchas supieron dar una lucha cuando Metalúrgica Andina pretendió cambiarle el nombre y los colores. Sobre este y otros temas charlamos con Zulma González, vecina del barrio Villa Obrera y una de las referentes de la agrupación Frente Azul y Rojo.

 



La entrevista se realizó el 18 de enero último y, además, trata sobre la actual situación del club, que fue tomado por socios y vecinos ante una cuasi acefalía en que se encontraba hasta finales de 2023. Desde entonces se vienen desarrollando asambleas periódicas con vistas a su pronta normalización.

 

A continuación, compartimos también el cortometraje “Los colores no se cambian”, sobre el cual se hace referencia en la charla con González. 




sábado, 13 de enero de 2024

“Lenguaje inclusivo” en el Frente de Izquierda, una adaptación electoralista al “giro lingüístico”

Bajo el fundamento antimarxista de que todo lo que no se nombra, no existe, el FIT-U oficializó a su interior la utilización “inclusiva” de la “x” y la “e”. La adhesión a este “lenguaje” ultramarginal es la confesión sin tutía de que no pretende llegarle y, por ende, organizar a la clase obrera, sino hacerle seguidismo estratégico al “reformismo” de les progres. Milei y lxs libertarixs festejan.  

 


Por Iván Marín

 

Hace unos días reflexionamos sobre el uso autoritario que una parte del activismo hace del llamado “lenguaje inclusivo”, en especial con la utilización de la “x” y la “e”. Entrelazamos esa discusión con el arribo de Milei y la ultraderecha al gobierno del país. Ahora nos enfocaremos en un aspecto que en aquella oportunidad esbozamos al pasar pero que consideramos más grave, por las implicancias estratégicas que eso admite: la adhesión de la casi totalidad del Frente de Izquierda a la “inclusividad” que aportaría el uso de la “x” y la “e”. Lo que para algunos podría suponer una concesión nimia, cuando no una actualización inevitable a los “tiempos que corren”, en realidad encubre o, mejor dicho, pone de manifiesto por enésima vez el carácter esencialmente oportunista del acuerdo electoral, y el cretinismo parlamentario que se desprende del desvarío programático y estratégico de los partidos que lo componen.

 

El debate en torno al estatus del lenguaje en la teoría del conocimiento no es ninguna novedad en la historia universal de las ideas. Sin miedo a exagerar, podríamos afirmar que se encuentra sino en el centro de la reflexión del ser humano desde los primeros tiempos en que el hombre comenzó a pensarse a sí mismo, al menos sí es parte de ella. Como suele pasar en otros aspectos relacionados sobre la discusión de ideas, es un lugar común remitirse a la Grecia Clásica para enfocarse en quizás el primer superclásico que vivió la historia sobre el tema: el que enfrentó a los sofistas con los filósofos que pusieron a la razón y, por ende, a la búsqueda de la verdad, en el centro de sus reflexiones. Los primeros no pretendían asirse de ninguna verdad y planteaban que el objetivo de la filosofía era persuadir y, por lo tanto, la retórica y, con ella, el lenguaje en particular jugaba un rol fundamental. A su vez, los sofistas vendían sus servicios a quienes podían comprárselos. Del otro lado, los filósofos clásicos, con Sócrates, Platón y Aristóteles a la cabeza, ubicaban a la búsqueda de la verdad en el centro de sus reflexiones, y el lenguaje era un instrumento para llegar a ella. Con sus peculiaridades, este debate dividió aguas a lo largo de la historia de las ideas: nominalistas versus realistas se sacaron chispas durante siglos, por citar uno de los ejemplos más conocidos.


Los prolegómenos del “giro lingüístico” pueden rastrearse desde comienzos del siglo pasado, o incluso a finales del anterior, pero no fue recién hacia finales de los años ´60, y sobre todo en los ´70 y ´80, que se impuso como corriente teórica al interior de la academia, centrándose marcadamente en dos ámbitos geográficos: el anglosajón, por un lado, y la Europa continental, por el otro. No hace falta ser muy perspicaz para observar que la imposición de lo que efectivamente se conoce como “giro lingüístico” es contemporánea de la derrota de los proyectos revolucionarios, la proliferación de las dictaduras militares en América Latina y luego la vuelta a los regímenes constitucionales -en realidad, contrarrevoluciones democráticas-, e incluso la restauración capitalista en Europa del Este y China. Es decir, con un proceso reaccionario, que en lo económico se bautizó como “neoliberalismo”, cuyos éxitos estructurales en favor de las patronales, sobre todo en nuestro país, aun siguen vigentes. El “fin de los grandes relatos”, como caracterizó a esta época Jean-François Lyotard, en su clásico libro “La condición posmoderna”, se materializó en la academia en la micropolítica, la política de las identidades y, sobre todo, en el desplazamiento del estudio material de lo social, -entendido como lucha de clases y las leyes que dan cuenta de la estructura de la sociedad capitalista-, al más inofensivo ámbito simbólico, es decir del lenguaje y sus múltiples expresiones “contingentes”, -siempre contingentes. En paralelo, el propio marxismo tras la Segunda Guerra Mundial, sobre todo en Europa, fue alejándose de “la calle” y concentrándose en la academia, en temas relacionados sobre todo con la filosofía y el arte. 


Como se imaginará el lector, esta fue una época de reflujo de la teoría y, por supuesto, en la estrategia marxista. Cualquier mención a los clásicos de dicha corriente -desde Marx y Engels, hasta, y, sobre todo, Lenin y Trotsky- era mala palabra, con la salvedad de Antonio Gramsci, quien pasó a ser por lejos el marxista más adulado por la academia burguesa, cuya interpretación de su legado no pudo sino ser en clave reformista, seguramente porque el núcleo duro de sus planteamientos teóricos y políticos adolecían de mayores debilidades que los de los autores citados con antelación. En términos generales, se postuló que no habría una realidad por fuera del discurso, por lo que no existirían los hechos sino solamente interpretaciones. Lo que históricamente se conoció como realidad no era más que una construcción lingüística. Estas sentencias fueron llevadas al absurdo por algunas corrientes y movimientos sociales, como en la frase que es un lugar común de los movimientos LGTBI y del feminismo radical, “lo que no se nombra, no existe”. En Argentina, esta perspectiva política es la que sustenta el reemplazo de la consigna de "30000 compañeros desaparecidos" por la estrambótica e inconsistente "30400 compañerxs desaparecidxs". No debe dajar de señalarse que adherir a esta visión del mundo posmoderna no implica necesariamente aprobar o coincidir con el uso del "lenguaje inclusivo". Sin embargo, no cabe dudda de que en este conjunto de estados de cosas se encuentra su fundamento teórico y, por ende, político. 


La derrota de la revolución en la lucha de clases tuvo su expresión en la derrota del marxismo en la academia, que no se debió a la falta de respuestas teóricas -aunque algo de eso pudo haber habido, en especial ausencias de respuestas políticas en la mayoría de los partidos que se reivindicaban revolucionarios-, sino a una correlación de fuerzas desfavorable, en un ámbito en el que, con sus matices, en general ya venía jugando de visitante. Pese a que, con las restauraciones capitalistas, alrededor de mil quinientos millones de trabajadores se sumaron al círculo de la producción capitalista mundial, teorías que llegaron a tener mucho peso en el ámbito académico postularon el “fin del trabajo” y cuestionaron la centralidad de la clase obrera en la estructura económica y política mundial. En carreras como Filosofía en la UBA, y con seguridad en muchos otros establecimientos del país y del mundo, hasta hace poco se veían en primer año filósofos popes de la posmodernidad y del “giro lingüístico” en particular, incluso de filosofía analítica anglosajona, pero durante los cinco años de cursada se esquivaban a los grandes filósofos o corrientes de pensamiento del siglo xix que brindaron una perspectiva totalizadora o integradora de la compleja realidad social, como Hegel o el propio Marx. En Ciencia Política distintas teorías del lenguaje cobraron centralidad en los planes de estudio, sobre todo en materias como sociología y sus derivados y, especialmente, en la teoría política contemporánea. En la Comunicación Social y el periodismo esto llegó a límites extravagantes, pero será tema de un artículo específico, más adelante.


Previsiblemente fue la crisis capitalista la que puso en cuestión esta visión del mundo hegemónica, al finalizar la última década del siglo pasado, y sobre todo a partir de la monumental crisis financiera de 2007-2008, que nunca se superó y que fue partera de movimientos de masas como el de los “Indignados”, la “Primavera Árabe”, o más cercano en el tiempo las rebeliones en Latinoamérica y otros países del mundo. La pandemia en 2020, como subproducto de la crisis climática generada por el capitalismo, y el escenario de guerra mundial en Ucrania y Palestina, y potencialmente en Taiwán, son algunos ejemplos, del nocaut que sufrieron los postulados teóricos y políticos del posmodernismo.


A contrapelo de esto último, es decir cuando el marxismo comienza a ser teóricamente revisitado y la lucha de clases a nivel mundial cobra mayor vigor, los partidos del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad, deciden adherir formalmente al “lenguaje inclusivo”. Es lo que se desprende de sus materiales periodísticos oficiales. El MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores) fue quien tomó la iniciativa, al que le siguió el PTS (Partido Socialista de los Trabajadores) y el Partido Obrero oficial, tras la expulsión de 1500 militantes que se organizaron primero como Tendencia del Partido Obrero y después como Política Obrera. La adhesión tardía al posmoderno “giro lingüístico” de estas fuerzas políticas coincide con el viraje profundamente electoralista de estas corrientes, en especial del PTS y el PO. Lo que para algunos puede ser una nimiedad, en realidad concentra el ADN de la existencia oportunista de este frente, cuya única razón de ser es la electoral: no organiza a la clase obrera para luchar ni mucho menos le proporciona un programa y una estrategia para llegar al poder.


La adhesión a los postulados del posmodernismo no se dio en los últimos años, pero sí se acentuó en el seguidismo a sus expresiones más notorias: el feminismo radical, liberal y antiobrero; el ambientalismo sin perspectiva de clase; el indigenismo nacionalista; la burocracia sindical y los partidos políticos “reformistas” -las comillas no son decorativas, desde un perspectiva histórica el reformismo agotó sus fuerzas hace varias décadas, pues el capitalismo se encuentra em una etapa de descomposición marcada por crisis y guerras. Las elucubraciones “teóricas” que elaboran estas corrientes en realidad no son más que justificaciones enmarañadas de su seguidismo al progresismo -el PTS, por ejemplo, hace casi una década publicó un libraco de 600 páginas de estrategia política en donde intentaron articular a Trotsky con el teórico de la guerra, Carl von Clausewitz, en lo que se puede resumir como una tentativa ecléctica de reformulación del Frente Único Obrero, por el cual se le dio sustento “teórico” a todos sus acuerdos de aparatos: con la Confederación Mapuche de Neuquén, las conducciones sindicales, al PJ-kirchnerismo, por citar algunos casos. Los autores de ese libro ahora escriben sus artículos en La Izquierda Diario en “lenguaje inclusivo” (sic, mil veces sic). Pasaron del “Stalin, el gran organizador de derrotas” de Trotsky a cualquier libro de saldo de Darío Sztajnszrajber sin solución de continuidad.


No es que el marxismo estuviese ajeno a las discusiones del “giro lingüístico” y no haya aportado a una teoría del lenguaje. Nada más lejano. Pero para el socialismo las distintas formas que revisten las opresiones bajo el capitalismo se resolverán en el terreno de la lucha de clases, por lo que no se pueden poner todas las contradicciones o antagonismos al mismo nivel: si el motor de la historia es la lucha de clases y la contradicción capital-trabajo es la que determina y condiciona todas las opresiones, la estrategia de un partido revolucionario debe estar centrada en brindarle un programa, es decir, una salida al sujeto revolucionario, o sea, a la clase obrera. La clase obrera y el pueblo no hablan ni hablarán en “lenguaje inclusivo”, por lo que su uso por parte de un partido de izquierda solo se explica en su intento por llegarle a otros sectores, en este caso el progresismo, con el mezquino objetivo de cuidar la quintita parlamentaria. Y en el caso del Frente de Izquierda esto es más patente que en ninguna otra fuerza política: como se adelantó más arriba, el uso de la “x” y la “e” por parte de los partidos que lo integran, coincidió con su conformación colectivo electoral y, en especial, con la obtención de bancas legislativas.


En un interesante artículo, titulado "El inclusivo con E, lenguaje de centroizquierda", el investigador y docente marxista Hernán Díaz reflexiona respecto al uso del “inclusivo” con “e”, cuyas conclusiones nosotros extenderemos también al uso de la “x”: "La raíz del problema con el inclusivo con E está en el nefasto trabajo de deformación ideológica que vienen haciendo los principales teóricos del posmodernismo, desde hace cuatro décadas hasta hoy. Según Roland Barthes, ´el lenguaje es fascista`, es decir que nos hace decir cosas que no queremos, de manera despótica. Como un jerarca nazi, el lenguaje es inalcanzable y está más allá de las intenciones de los hablantes. Para Michel Foucault, el lenguaje es una cárcel de la que los hablantes no pueden salir, porque todas las relaciones sociales son relaciones discursivas. En todas y cada una de sus frases, el lenguaje es sujeto y el individuo es su predicado (el lenguaje ´nos habla`). Según Lacan, el significado circula libremente en la cadena de significantes, es decir que todo escapa a las intenciones de los hablantes. Estas concepciones nefastas han educado a varias generaciones de estudiantes y de intelectuales.


El lenguaje es, para estos representantes de la decadencia científica del capitalismo, un objeto autosuficiente, separado de la masa hablante, una fuerza opresiva imposible de controlar. No existe dialéctica entre el sujeto y la tradición, que efectivamente ´oprime el cerebro de los vivos como una pesadilla`, pero la posibilidad del cambio y la revolución se da justamente cuando el ser humano se sacude de encima esa pesadilla. Y el cambio no es un suceso único y excepcional, sino que es la lucha diaria del hombre contra las tradiciones. Pero el cambio (la revolución) es un fenómeno que a los posmodernos les queda muy grande. Cuando se produjo la revolución bolchevique, los intelectuales rusos comprobaron, quizás con sorpresa, que se seguía ´hablando ruso en Rusia`. Quería decir que los cambios políticos no tenían la misma lógica que los cambios en el lenguaje. Esta verdad evidente es reemplazada por la centroizquierda, para la cual la perspectiva de un cambio social se ha trasladado de la instancia política a la instancia de la subjetividad. Allí está su fracaso”.


Díaz concluye sus reflexiones aconsejando a la izquierda: “La izquierda no debe utilizar el inclusivo con E, debe utilizar el lenguaje que utiliza el 90% de la gente, el 95% del tiempo. Una cosa serán las incursiones ocasionales de los militantes en las redes sociales, otra muy diferente son los programas y declaraciones ´oficiales` de la izquierda, en cualquiera de sus vertientes. La izquierda debe utilizar el lenguaje de la mayoría”. Sobre el particular, más adelante amplía: “Se entiende que algunos dirigentes estén muy mimetizados con ciertos ambientes feministas, pero hay que considerar que la izquierda no se dirige exclusivamente a ese sector: la izquierda le habla a toda la gente, a todas las clases explotadas. Y hay muchas personas en esas clases que rechazan tajantemente el lenguaje inclusivo con E (mientras que es favorable o indiferente ante expresiones del lenguaje inclusivo, como ´presidenta`, ´ministra`, etc.)”. Y, finaliza: “La izquierda va más allá de ello y mira más lejos que el sector militante kirchnerista que vive enarbolando esta práctica lingüística. No se debe hacer seguidismo con esta cuestión, se la debe considerar un fenómeno inocuo o bien un elemento que dé la posibilidad de volver a plantear cuestiones ideológicas y filosóficas más profundas”.


Es evidente que la izquierda a la que se refiere Díaz, en especial el FITU, no lo escuchó o no quiso escucharlo. El texto, fechado el 25/8/22, por otra parte, llegó cuando este tipo de prácticas ya se encontraban consolidadas en el Frente de Izquierda y en la mayor parte de las corrientes populistas de izquierda, -léase, guevaristas de todo tipo. El autor mencionado depositó -¿y deposita?- expectativas en una corriente que fue ganada por el progresismo con antelación a su adhesión al “lenguaje inclusivo”. Esta falta de independencia de clase quedó de manifiesto en toda su expresión en los últimos meses: primero, negándose a agitar el voto en blanco o su impugnación en el balotaje de noviembre, y, luego, haciéndole un seguidismo criminal a la conducción de la CGT: no sólo le piden un paro al principal escollo que tiene la clase obrera para su autoorganización, sino que además ayer trascendió una reunión con dicha cúpula en la que no se esgrimió ninguna crítica por la ausencia de medidas de fuerzas en los últimos 4 años, el silencio frente a la inflación y la devaluación de los salarios y, más en general, la complicidad con el contenido de conjunto del DNU y la ley ómnibus. La política de buenos modales con les progres se trasladó a la burocracia sindical, a la que, obviamente, no le exige comunicados en “lenguaje inclusivo”, como sí lo hacen en todos los frentes donde participan. La foto con la CGT solo abona más confusión a la clase obrera en su conjunto y, en este marco, es funcional al bloqueo de las autoconvocatorias, pues el principal objetivo del paro aislado de 12 horas es contener el descontento social. La participación en él debe hacerse a condición de no generar ninguna expectativa en la buruocracia sindical y con la perspectiva de desarrollar las autoconvocatorias obreras y populares y el objetivo de imponer la huelga general hasta derrotar las política de Milei, que es lo mismo que plantear la caída del conjunto de su gobierno. 


Se precisa con urgencia una reorganización de la vanguardia obrera y socialista del país que discuta un programa de independencia de clase, en la perspectiva estratégica de la construcción de una herramienta internacional de la clase obrera, la reconstrucción de la IV Internacional.

 

 

viernes, 5 de enero de 2024

“Lenguaje inclusivo” y clase obrera, una anécdota y algunas reflexiones

Cuando se pierde el norte de lo relevante y se quiere hacer pasar por popular una causa que no lo es ni lo será nunca. Una crítica política al cotillón de la corrección política de les progres.

 




Por Iván Marín

 

Corría el mes de mayo de 2020 y los obstáculos de una cuarentena regimentada bajo la batuta del fascista ministro de Seguridad Federico Massoni no lograron contener la necesidad de movilizar en defensa de puestos laborales y salarios en Trelew. Desde hacía semanas los estatales, con los docentes a la cabeza, se autoconvocaban en plaza Independencia. Exactamente el primer día de la cuarentena coincidió con la ocupación obrera de la pesquera FYRSA en Rawson, que luego se extendió a un depósito que tenían en el parque industrial trelewense. En paralelo, los trabajadores Sedamil desde abril venían reclamando deudas salariales que terminó con la ocupación de la histórica empresa textil. Estas luchas coincidían en que eran autoconvocadas y en tener a las respectivas conducciones sindicales como parte del problema. Durante varias semanas transcurrieron sin ningún tipo de coordinación. El miércoles 13 de mayo, en un Gol gris destartalado, tres compañeros, dos de los cuales eran docentes, nos acercamos al acampe de los trabajadores de FYRSA en Trelew a llevarles solidaridad e invitarlos a una movilización docente que se desarrollaría al otro día por la mañana en el centro de la ciudad. El jueves, cuando la marcha estaba por terminar, un grupo de 15 o 20 compañeros de FYRSA se acercaron con sus banderas. Se finalizó el recorrido en plaza Independencia y se improvisó una asamblea, en la que los tres compañeros mencionados más arriba propusimos hacer una movilización conjunta. La moción fue aprobada por unanimidad pero la lista Lila no quiso ponerle fecha a una reunión para coordinar la actividad, por lo que nuevamente intervinimos los tres compañeros y propusimos reunirnos en el acampe de FYRSA el sábado e invitar a los trabajadores de Sedamil. La Lila no sólo no participó de esa reunión sino que la boicoteó entre su grupo cercano. El sábado se llevó adelante el encuentro, al que se sumaron compañeros de organizaciones sociales y políticas y también activistas independientes. Los compañeros de una organización guevaristas se encargaron de hacer el flyer de convocatoria para el miércoles 20 de mayo. El borrador del afiche salió muy bien aunque contó con un detalle no acordado en la reunión: fue redactado en “lenguaje inclusivo”. Sin mediar discusión alguna, el flyer fue modificado ante la inquietud de los trabajadores de FYRSA y Sedamil y de algunos otros compañeros que estábamos en la organización. El miércoles la actividad fue un éxito, se movilizó desde el parque industrial hasta el centro y se hicieron presentes entre 1500 y 2000 personas. Como no podía ser de otra manera, la lista Lila de la ATECh, luego de boicotear la actividad, no sólo participó en ella sino que además aparateó y se sumaron como únicos representantes entre los oradores del sector docente. Fue la primera movilización autoconvocada del que se tenga registro en las últimas dos décadas entre el sector industrial y el estatal. En ese sentido, fue una acción histórica.

 



La anécdota no pretende mofarse de la organización guevarista mencionada sino poner de manifiesto ciertas prácticas naturalizadas en el activismo progre, y esto incluye a la mayor parte de la izquierda, con el FITU a la "vanguardia". En el caso en particular del que hablamos, se buscó atribuirles a los trabajadores involucrados, en especial a los del sector industrial, una forma de expresión que les es indiscutiblemente ajena: el uso del “lenguaje inclusivo” en general, y en particular el de la “x” en la escritura. Algo que es ostensiblemente ultramarginal, por medio de un decretazo progre de necesidad y urgencia, pasaría a ser masivo, pues eso indicaría el uso de la “x” en el flyer de una convocatoria obrera. Desde ya, el éxito de la marcha no tuvo que ver con la no utilización de este “lenguaje”, sino por los objetivos que se propuso y porque sus principales involucrados la hicieron suya, la militaron y empalmaron sus necesidades con la crisis laboral que aqueja a la ciudad hace más de una década. La consigna fue contundente “Sin salarios no hay cuarentena”. Se entabló un diálogo directo entre los trabajadores que convocaron y el resto de la sociedad, sin la mediación que hubiera implicado la utilización de la “x”. O sea, que quienes se sumaron a la organización de la actividad no pretendieron “sustituir” el rol de los principales protagonistas agregando consignas artificiales en el contenido ni en la forma de su agitación. Así es como se debe intervenir en las luchas, hacerlo de otra forma es aparatear y poner intereses de un círculo reducido por sobre los de la generalidad (y ello, desde ya, no implica que los intereses de las mujeres o del movimiento LGTBI sean ajenos a los de la mayoría, sino que la forma en que este grupo reducido intenta expresarlo es lo que está en cuestión).


Esto último es lo que ocurrió con la convocatoria al cacerolazo y la asamblea para el martes 2 de enero último en Trelew, en la que un grupo de la comisión de comunicación y agitación de la asamblea decidió emitir un flyer en lenguaje inclusivo sin haberlo consultado con el resto de la asamblea. No estamos ante meros errores sino ante prácticas conscientes. Por un lado, es autoritario que un grupo se atribuya la forma de expresarse de la generalidad de la asamblea, pero lo más grave es que eso no representa al común del pueblo. Si una asamblea decide difundir sus documentos en “lenguaje inclusivo” lo más probable es que eso no sea una asamblea popular, sino la asamblea del activismo, o de sectores puntuales como pueden ser el cultural y/o académico (universitario y de investigación, porque entre la juventud del secundario la “x” juega de visitante y sin convocatoria). A riesgo de simplificar, podemos entender lo “popular” en al menos dos formas: 1) por su masividad (uso) y 2) por representar los intereses o inquietudes de las masas. La “x” y su hermana gemela en la oralidad, la “e”, están ausentes en ambas formas. No se trata de adherir o no a los criterios de la Real Academia Española (RAE), no estamos ante una cuestión exclusivamente lingüística, sino ante una discusión política. Así y todo, quienes buscan imponer el “lenguaje inclusivo” -atención, solo quienes buscan imponer, no todos quienes lo usan-, guardan ciertas similitudes no menores con la RAE, pues tienen como objetivo su institucionalización, y en la mayoría de los casos a como dé lugar: por ejemplo, sin sonrojarse, hay quienes postulan que como la crisis que vive el país es catastrófica, no tiene sentido discutir que los documentos se publiquen o no con “lenguaje inclusivo” con el único objetivo de disimular su autoritarismo y terminar imponiendo la “x”. “Total, hay discusiones más importantes”, dicen.

 

La lucha del movimiento de mujeres fue claramente lo más cualitativo de la última década. Esta caracterización para que sea -o intente ser- completa, no puede estar exenta de críticas a los límites objetivos y subjetivos del movimiento. La estrategia del feminismo radical, marcada sobre todo por el punitivismo, los escraches -en muchos casos sin importar si las denuncias eran verdaderas o no-, la tónica antivarones -en contra de que los trabajadores movilicemos, entre otras cosas-, el uso autoritario -léase bien, solo el uso autoritario, no cualquier uso- del “lenguaje inclusivo”, y la catástrofe social engendrada por la política económica del progresismo, es decir del PJ-kirchnerismo, todo eso le allanó el camino a Milei y a la derecha más reaccionaria para llegar a la presidencia. Hacerse el desentendido, es decir, mirarse el ombligo, y ofenderse como un niño de jardín de infantes cuando se hacen estas observaciones, es actuar con infantilismo político. Los balances políticos son una práctica que debieran estar internalizada entre las militancias. Es algo elemental. No debe dejar de subrayarse que la mayor parte de la izquierda, en especial el FITU y organizaciones populistas, no estuvieron a la altura de las circunstancias y le hicieron seguidismo por mero cálculo electoral a este "sentido común" progre durante las últimas décadas.

 

Lo llamativo del caso -o quizás no tanto-, es que fue el propio peronismo quien primero tomó revista de esta situación y comenzó un balance interno y público sobre algunos rasgos del “sentido común” progre mencionado más arriba. Lo hacen movidos por una especulación electoral pero así y todo muestran mayores reflejos que la izquierda que se autopercibe clasista. La crítica al uso del “lenguaje inclusivo” no debe implicar su censura. La discusión pasa por quienes lo intentan imponer. Esto no ocurre solamente en las actividades que involucra a sectores del progresismo, sino en conquistas democráticas, como por ejemplo la Educación Sexual Integral (ESI), donde no han sido pocos los casos en que docentes la aprovecharon para intentar imponerles estas formas de expresión a sus estudiantes. Un crimen pedagógico por donde se lo mire.

 

En definitiva, la inmensa mayoría de los trabajadores y el pueblo no hablamos ni escribimos en “lenguaje inclusivo”. Podrá ser legítimo dar la discusión para que cambiemos nuestra forma de expresarnos, siempre y cuando detrás de ese “debate” no se escondan imposiciones encubiertas. Más en general, el “lenguaje inclusivo” es una de las formas en que se materializó en la lengua castellana el denominado “giro lingüístico” de finales de los ´70 en adelante, es decir, la expresión en la academia de la derrota de la revolución en las calles en aquellos años. Los vasos comunicantes entre el neoliberalismo de los Milei y Macri y el “lenguaje inclusivo” son mayores de los que parecen a simple vista. La mayor parte de la izquierda que se pretende revolucionaria se adaptó a este estado de cosas en detrimento de la estrategia revolucionaria. Ya lo dijo Trotsky en su momento: “La crisis de la humanidad se reduce a la crisis de su dirección revolucionaria”. La superación de este cotillón progre, cuya única función objetiva -léase bien, se dice objetiva, es decir, más allá de las intencionalidades de sus sujetos- es distraccionista respecto de los verdaderos problemas que aquejan a los trabajadores, se dará por el propio desarrollo de la lucha de clases, condición necesaria para la construcción de una verdadera herramienta revolucionaria, como lo es un partido obrero y socialista.

sábado, 30 de diciembre de 2023

El 24/1 de la CGT queda lejos: ¡por autoconvocatorias obreras para imponer la huelga general!

Los ritmos de lucha deben marcarlos las autoconvocatorias, las asambleas y la coordinación de las bases obreras y populares; no los “Gordos” burócratas al frente de las centrales sindicales. 

 

                                                                  Foto: Aníbal Aguaisol



Por Iván Marín

 

Cualquier referencia al aislado paro de 12 horas decretado por la CGT (Confederación General de Trabajo) para el 24 de enero debe empezar para la denuncia de la fecha en que se llevará adelante: a más de un mes de la asunción del presidente Javier Milei y su brutal política antiobrera. No hacerlo y, por el contrario, reducir la cuestión a una supuesta “preparación” del paro en el mes que lo antecede, como está haciendo el Frente de Izquierda y otras organizaciones populistas, implica ubicarse como ladero izquierdista de la burocracia sindical y, por ende, propiciar un seguidismo a sus maniobras dilatorias. A la CGT no se le “arrancó” ningún paro, como se han cansado de agitar los partidos del FITU. La burocracia solo busca ganar tiempo en la rosca parlamentaria para negociar qué puntos pasarán y no pasarán de los casi mil artículos que componen la sumatoria del DNU y la ley ómnibus enviada por Milei al Congreso. En este escenario, las cacerolas se posicionaron a la izquierda no sólo de la CGT sino del propio Frente de Izquierda, autoconvocándose y ganando las calles en las principales ciudades del país contra las tentativas reaccionarias del Gobierno.

 

La asunción de Milei estuvo marcada, entre otras cosas, por una devaluación del peso de más del 100%, lo que implicará de facto una inflación mínima del 60% para diciembre y enero, que redundará en una pérdida brutal del poder adquisitivo de los salarios. Eso sólo ya es un motivo más que suficiente para un paro general y deja al descubierto la connivencia cegetista con la política del presidente. Con el DNU y la ley ómnibus asistimos a una tentativa reaccionaria de reforma del régimen político: un gobierno que en las elecciones generales obtuvo alrededor del 30% de los votos, y al que votó sólo el 20% del total del electorado, no puede sino ser un gobierno débil. Como esa fragilidad es un escollo para imponer el programa político que defiende, debe recurrir a facultades extraordinarias para regimentar el escenario social con una concentración extraordinaria de poder sobre el Ejecutivo Nacional: una clausura del Congreso pactada con el propio Congreso y la instauración de un estado de sitio permanente, porque no es otra cosa la prohibición de reuniones en la vía pública de 3 o más personas. Es una declaración de guerra sin atenuantes contra la clase obrera y el pueblo en su conjunto.

 

Información tomada de la cuenta de Facebook del economista Andrés Asiain

Toda declaración de guerra es en defensa de intereses concretos: en este caso asistimos, como se dijo, a un programa político de conjunto, con la profundización de la liberalización de la economía, es decir de facilitar aun más la intromisión imperialista en el país y con ello acrecentar su dependencia económica y política. Todos los puntos económicos que aborda este programa son un golpe a los sectores populares pero su principal objetivo estratégico es la contrarreforma laboral, con privatizaciones de empresas estatales y miles de despidos incluidos. Allí se concentrará la madre de todas las batallas. De ahí que la CGT, las CTAs y todas las burocracias sindicales sean sus aliados estratégicos en el interior del movimiento obrero. Pero no son los únicos, porque más allá del cacareo la burocracia al frente de los movimientos de desocupados y, por supuesto, todo el arco político patronal (PJ-kirchnerismo, PRO y partidos provinciales), forman parte del banquete de negociaciones habidas y por haber. El Frente de Izquierda aborda estos ataques con los métodos que les son propios: el oportunismo, el arribismo parlamentarista y el electoralismo ramplón. O sea, no lo hace desde una perspectiva clasista ni mucho menos socialista. Al no promover las autoconvocatorias y la coordinación de las bases, para que sea el pueblo movilizado el que imponga los tiempos de la lucha y, con ello, de la huelga general, va a la zaga de la burocracia sindical, es decir de la oposición patronal. Es un método de aparato que busca insertarse en las negociaciones en curso y no darle una perspectiva de independencia e intervención política propia a los trabajadores.

 

Las tareas inmediatas del activismo deben ser las de promover las autoconvocatorias en los lugares de trabajo y asambleas populares con la perspectiva de su coordinación e imponer la huelga general lo antes posible, según los tiempos propios y no los de los aparatos. Los planes de lucha deben surgir de las bases movilizadas, no de la “exigencia” a conducciones sindicales anquilosadas cuya razón de existencia es justamente la de ser un dique de contención a las iniciativas independientes de las masas. Sumarse a la “preparación” durante un mes del paro convocado de la CGT es entrar en el juego dilatorio de estos sectores, que, por otra parte, nada asegura que sea exitoso en sus propósitos. La propia dinámica de los acontecimientos puede acelerar los tiempos e imponer la huelga general con antelación. Es a lo que debe apuntalar y apostar cualquier organización que se reclame de izquierda y socialista. Esta orientación debe tener como objetivo la concreción de un Congreso de Trabajadores Ocupados y Desocupados que delibere una salida propia a la crisis, es decir, que contraponga un programa de independencia de clase al de las patronales.

 

¡POR AUTOCONVOCATORIAS OBRERAS Y ASAMBLEAS POPULARES!

¡POR LA COORDINACIÓN DE LAS BASES MOVILIZADAS!

¡POR LA HUELGA GENERAL HASTA DERROTAR EL DNU Y LA LEY ÓMNIBUS!

¡POR UN CONGRESO DE TRABAJADORES OCUPADOS Y DESOCUPADOS!

¡POR UN GOBIERNO DE TRABAJADORES!

sábado, 18 de noviembre de 2023

El balotaje, el falso dilema entre “fascismo” y “democracia” y el rol de la izquierda

Un nuevo capítulo reaccionario de la “fiesta de la democracia” se esgrimirá en cuestión de horas.

 



Por Iván Marín

 

Las diatribas de amplios sectores del “progresismo” argento contra todos aquellos que no apoyan al derechista de Sergio Massa pegaron un salto luego de las elecciones generales de octubre y se multiplicaron a un nivel cuasi delirante en la última semana. Quizás -sólo quizás- el cenit lo represente la frase esgrimida en su cuenta de Instagram por una de las principales referentes del feminismo vernáculo, Malena Pichot: “Votar a Massa no te hace peronista; votar a Milei te hace cómplice de la dictadura”. Que una persona de aguda inteligencia y humor ácido como Pichot, no escatime esfuerzos por quedar en ridículo en defensa de una causa que considera justa, es una muestra más de la impotencia política en la que está sumida la “centroizquierda” -las comillas no son decorativas- que gobierna el país, tras el fracaso del macrismo al frente del Ejecutivo Nacional. Resulta que, para esta gente, generaciones que nacieron biológica y políticamente con varios años de posterioridad a la última dictadura militar pueden convertirse en cómplices del genocidio por el mero hecho de votar a un personaje de tintes fascistoides como Javier Milei. En la llamativa sentencia estos popes defensores de la “democracia” omiten el contenido de clase de los gobiernos desde la caída de la última dictadura a la actualidad, que no solo es el mismo que defendieron los militares, sino que lo llevaron más lejos, profundizando la reestructuración reaccionaria de las condiciones de vida del pueblo trabajador durante el alfonsinismo y el menemismo, que no fue revertida en lo más mínima por el PJ-kirchnerismo en las últimas dos décadas. Erigir un muro infranqueable entre la democracia burguesa y uno de sus anversos, en este caso gobiernos militares, disimula los intereses de fondos que defienden los circunstanciales adversarios. En el balotaje no asistimos a una contienda entre dictadura y fascismo. Esas batallas solo tangencialmente se dan en los cuartos oscuros de la democracia burguesa, pues el fascismo es un movimiento de masas que esgrime sus diferencias de clase en el decisivo terreno de la “calle”.

 




De un lado, Sergio Massa, el hombre elegido hace más de una década por la Embajada de Estados Unidos en el país; del otro -¿del otro?-, Javier Milei, un imbécil sin ningún dote más que el de bufón carente de gracia, puesto en el escenario político con el objetivo de correr la agenda más a la derecha de lo que ya se encontraba. Este balotaje reaccionario es la expresión electoral de la crisis terminal del régimen político parido tras la caída de la última dictadura militar, en 1983. Cualquiera sea el resultado de este domingo, lo que vendrá serán intentos abiertos y frontales para cambiar la correlación de fuerza entre la gran patronal y el capital financiero de un lado, y los trabajadores y el pueblo del otro, o sea una guerra abierta entre capital y trabajo que abrirá paso a grandes e inevitables enfrentamientos en los que la papeleta electoral no jugará ningún rol significativo. La muestra más cabal de la incertidumbre en que se llega al balotaje se vio en el pseudo debate de candidatos el domingo pasado, que Massa ganó por goleada, expresando su mayor preparación como cuadro político de la burguesía, pero que no le asegura una victoria este 19. E incluso más. No debe descartarse una victoria relativamente holgada de Milei.

 

El desconcierto que atraviesa al personal político de la burguesía para darle una salida propia a la crisis económica en que se encuentra inmerso el país hace más de una década se explica por el potencial de resistencia de la clase trabajadora argentina. Crisis de los “arriba” y derrumbe económico histórico preparan las condiciones para el tercer factor que precisan las situaciones revolucionarias: la intervención decidida de las masas en defensa propia. El Chubutazo, el Jujeñazo y el levantamiento de los “elefantes” neuquinos, en los últimos dos años, pueden leerse como un anticipo concreto a esta inexorable y pronta intervención.

 

De todo lo anterior, se debiera desprender que se estaría ante un terreno fértil para el crecimiento de la izquierda que se pretende revolucionaria. Sin embargo, su principal conglomerado, el Frente de Izquierda, se encuentra totalmente integrado al sistema y su intervención en este complejo escenario es meramente electoral. Es lo que explica el apoyo vergonzante a Massa de los partidos que lo integran, con la excepción de Izquierda Socialista, a quien le cabe al menos la honestidad de llamar abiertamente a votar al actual ministro de Economía. Por su parte, el PTS, el partido de Myriam Bregman y Nicolás del Caño; el PO oficial de Solano y el MST, con sus matices, llaman explícitamente a no votar a Milei y no militan el voto en blanco, el nulo ni el ausentismo, es decir, se eximen de organizar desde una perspectiva clasista el descontento generalizado de los explotados en el balotaje. Esta capitulación a la corrección política ´progre` se explica por la pretensión de cuidar la imagen de sus figuras públicas y con ello el kiosquito parlamentario, el principal sostén económico de estas fuerzas políticas y el único punto de apoyo como frente.

 

Otras fuerzas más chicas de izquierda, en su mayoría trotskistas, como Política Obrera, La Causa Obrera o el Partido Obrero Revolucionario, desde posturas más o menos similares, llaman correctamente al voto en blanco, nulo o al ausentismo. Lo hacen desde un claro límite sectario: no demostraron ningún esfuerzo por articular un frente militante con esta orientación estratégica para el balotaje, lo que convierte a estas iniciativas en testimoniales. El “votoblanquismo” careció de una coordinación clasista que le diera un norte propio al descontento de las masas en creciente pauperización.

 

Como se dijo, lo que vendrá luego de 19N, será más ajuste y represión. Mientras se terminan de escribir estas líneas, nos llegó la información de que el lonko Facundo Jones Huala, preso político mapuche de los Estados argentino y chileno, comenzó una huelga seca “hasta las últimas consecuencias” contra su extradición al país trasandino. Una vez más, para lo que vendr: sólo la intervención decidida de las masas logrará revertir los planes capitalistas. ¡Ninguna confianza en las burocracias sindicales, de los movimientos sociales de desocupados ni en los partidos políticos patronales! ¡Por autoconvocatorias de trabajadores y la autoorganización obrera y popular! ¡Por la huelga general en defensa propia! ¡Por un Gobierno de Obrero y Socialista!

miércoles, 20 de septiembre de 2023

[GRAVE] Jueza dispuso que el juicio “público” contra policías que torturaron a ambientalistas chubutenses no pueda ser filmado por la prensa

Se trata de Karina Breckle, quien viene mostrando clara parcialidad a favor de Cynthia Rodríguez, Juan Benigno García, Verónica Larsen y Matías Basualdo, los policías que están siendo juzgados por torturas. Uno de ellos se mostró durante toda la audiencia con un auricular inalámbrico. 


                                El que cancherea con el dedo es el torturador Juan García


Por Iván Marín


Desde las 9 de la mañana, y durante aproximadamente 8 horas, se llevó adelante la segunda audiencia del juicio por el cual están siendo acusados 4 policías de torturas a varios ambientalistas de Rawson en 2019, quienes en ese momento se encontraban reclamando afuera de Legislatura contra la creación de un ministerio de Minería, cuyo objetivo principal era la organización del proyecto de zonificación minera que fue aprobado en diciembre de 2021 y volteado por una rebelión popular en apenas una semana.

 

                                                    Jueza Karina Breckle 


Los policías acusados son, de acuerdo a cómo aparecen en la foto de izquierda a derecha: Cynthia Rodríguez, Juan Benigno García, Verónica Larsen y Matías Basualdo.

 

Hasta el momento, la jueza Karina Breckle viene mostrando ostensiva parcialidad a favor de los acusados, en especial dando lugar a varias chicanas de los abogados defensores, Gladys Olavarría y Miguel Moyano. Ayer dio lugar al pedido de apartamiento del abogado querellante Damián D' Antonio. Hoy se hizo la desentendida cuando Olavarría citó a testigos de la defensa, entre ellos varios policías, para mezclarlos con testigos de la acusación, con el claro objetivo de amedrentar a estos últimos. Breckle, además, aceptó al pedido de la abogada mencionada para que desde Prosa Urgente no podamos filmar un testimonio, en un juicio que es público. ¿A qué le temen?

 

Un llamativo hecho se registró durante la audiencia ante la pasividad de la jueza, y que desde Prosa Urgente logramos registrar sin demasiado esfuerzo: el policía Juan García utilizó durante toda la audiencia auriculares inalámbricos. Es evidente que pudo haberle dado múltiples usos a esos auriculares.

 

                                       Juan García ¿recibiendo indicaciones por el auricular?


Mañana a las 8:30 continúa el debate en la Oficina Judicial de Rawson. Se llama a la comunidad a acompañar a los denunciantes. Debe recordarse que estos 4 policías no actuaron solos sino que contaron con el respaldo tanto de la comisaría, como de todo el gobierno provincial.



 


 

lunes, 4 de septiembre de 2023

Altamira y Ramal expulsaron de forma sumaria al Círculo de Política Obrera Trelew

Desde hace más de un año cortaron relación unilateralmente. En un boletín interno le informaron a la base partidaria de una separación que en los hechos fue una expulsión que nunca comunicaron a la militancia trelewense pese a que enviamos numerosas cartas desde nuestra regional para saber sobre nuestra situación. Esta decisión antidemocrática apuntó al conjunto de la militancia de nuestra ciudad cuando uno solo de sus integrantes había manifestado críticas a los métodos burocráticos con el que se manejaron el año pasado al dejarnos afuera del congreso fundacional de Política Obrera sin dar explicaciones. En menor escala, estamos ante la misma metodología de aparato por la cual la dirección del Partido Obrero expulsó a más de mil militantes en 2019, que luego conformaron la Tendencia. Mientras esto ocurre, el partido conducido por Altamira y Ramal se desgrana a ritmo vertiginoso, perdiendo cientos de militantes en el marco de la crisis social y política más importante de la historia de nuestro país. ¿Adónde va Política Obrera?

 


Por Iván Marín

 

El 21 de mayo del año pasado me enteré de manera informal por medio de un compañero que la dirección de Política Obrera comunicó a su militancia mi separación del partido. En los hechos esto involucró al resto de los militantes del Círculo Trelew del partido, quienes no tuvieron participación alguna en mis críticas a la conducción de la organización, que pueden leerse en este link. Los encargados de llevar adelante esta decisión unilateral que nunca se informó a nuestra regional fueron Jorge Altamira, Marcelo Ramal y Jacyn, la Inmaculada Trinidad que conduce los destinos de Política Obrera y con quienes estuve en constante contacto desde el año 2019 mediante mails y vía telefónica, en especial con los últimos dos. Hasta el momento de nuestra expulsión nunca hubo un roce o una discusión subida de tono, ni nada que pueda alegarse como un precedente sobre el cual justificar estas decisiones. Como Política Obrera carece de estatuto partidario, en lo personal desconocía qué implicaba la “separación” en cuestión, por lo que tuve que recurrir al viejo estatuto del Partido Obrero, que dicho sea de paso nunca me lo habían acercado los dirigentes cuando me sumaron a la organización, por lo que con mi caso debuté en su lectura. Allí en su artículo 46 se consigna que las sanciones previstas a sus militantes son: la censura, la suspensión, la separación y la expulsión. Más adelante expresa que: “La aplicación de la sanción de separación significa que el militante pasible de esta sanción no está en condiciones –cualquiera fueran los motivos- de asumir las responsabilidades de miembro de la organización, sin que por ello devenga en un adversario de la organización”. Sigue: “La expulsión es una medida política que caracteriza al que es posible de ella, como a un enemigo de la organización”. En su artículo 51 establece que: “El congreso, el Comité Central, los Comités Regionales y las células son los únicos que tienen poder de sanción”. Y en el 52 deja expreso, sin lugar a dobles interpretaciones que: “Toda sanción puede ser objeto de una apelación ante la célula, el Comité Regional, el Comité Central, el Congreso y de una demanda de investigación por parte de la Comisión de Control”. Hasta donde mi conocimiento alcanza, no hay existencia de Comisión de Control elegida democráticamente en Política Obrera. Una vez más: en el boletín interno mencionado más arriba -insisto, que nunca fue remitido a Trelew- se informa SOLO de mi separación, no de la de mis compañeros de Círculo, por lo cual no debieran estar alcanzados por dicha decisión antidemocrática. Como observará el lector más adelante, al final de este artículo se tendrá acceso a todas las cartas que como Círculo enviamos a la Mesa Nacional exigiendo derecho a defensa, como así también a gran parte de las misivas que mandé a título personal. Allí queda claro que se incumple con los más elementales derechos políticos a defensa en una organización que se asume como revolucionaria. Cualquier parecido con la expulsión de la Tendencia del Partido Obrero en 2019 no es pura coincidencia.

 

Las irregularidades cobran mayor significación cuando la propia militancia de Política Obrera no estuvo al tanto de lo que en los hechos fue una expulsión. Al nunca contar con una comunicación oficial sobre nuestra separación (en realidad de la mía), en el Círculo Trelew seguimos militando la construcción del partido y agitando de acuerdo a las resoluciones del Congreso del año pasado y del periódico digital. En todo ese periodo elaboramos comunicados, volantes, afiches e incluso pintadas en paredes con la política de la organización, que en redes sociales eran reaccionadas por la propia militancia partidaria e incluso compartidas de distintas maneras. Además, puse el medio que impulso en la zona, Prosa Urgente (PU), a disposición de difundir diariamente los editoriales y notas de Política Obrera digital, lo cual no es cosa menor, PU es conocida no sólo en el activismo organizado patagónico sino entre las barriadas populares de Trelew y Chubut, y cuenta con varios miles de seguidores más que la cuenta de Facebook de Política Obrera. Se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que nunca hubo una comunicación escrita a toda la militancia partidaria acerca de nuestra expulsión. Se desprende, sin necesidad de recurrir a demasiadas elucubraciones, que la fueron comunicando de manera oral. Incluso no nos expulsaron de casi ningún grupo de WhatsApp (¿por precaución para que no se difundan métodos similares a los que usaron contra ellos el aparato del Partido Obrero?).

 

Un elemento que no puede dejar de mencionarse en esta denuncia pública es que la expulsión (expulsiones) se llevaron adelante a pocos meses del Chubutazo, la mayor rebelión popular en la historia de nuestra provincia, en el que nuestra regional tuvo una decidida y acertada intervención, a contrapelo del Frente de Izquierda y demás organizaciones populistas ganados por el progresismo. A pesar de ser un grupo incipiente, Política Obrera Trelew fue la única organización que previó y se preparó para la rebelión, y así lo demuestran innumerables artículos, declaraciones, afiches y pintadas que hicimos en el período previo. Esa destacada intervención tuvo consecuencias políticas revanchistas por parte del régimen: en mi caso, un intento de criminalizarme por Ignacio Torres, entonces senador por Cambiemos, y actual gobernador electo por esa fuerza, además de mi despido de diario “El Chubut”. Este último fue el principal motivo por el cual no se dio una discusión pública durante el año pasado respecto de nuestras separaciones, pues acordamos en el Círculo que hacerlo implicaba mostrar debilidad en la campaña por mi reincorporación al diario: no solo había sido despedido de mi lugar de trabajo sino del espacio político donde militaba. Con el “diario del lunes” puede verse esta decisión como un error. Sin embargo, se suponía que mi causa iba a tener una resolución en el transcurso del año, favorable o no. Además, también acordamos tratar agotar todos los canales internos y en todo caso preparar una defensa de cara al Congreso partidario de este año. Incluso en 2023 Mariano Hermida, de la Mesa Nacional, nos invitó a ser parte de la conformación de Tendencia Docente, la nueva organización impulsada por Política Obrera, y cuando respondimos nos sugirió que primero acordemos una reunión con la Mesa Nacional para aclarar nuestra situación. Luego de aceptar la propuesta, Hermida nos clavó el visto a nuestros reiterados mensajes para coordinar un encuentro que, obviamente, nunca se realizó.

 

¿Adónde va Política Obrera? (o, no se vive sólo de caracterizaciones)

 

Como se imaginará el lector, estas decisiones burocráticas no son casos aislados. Los métodos utilizados nos remiten sin demasiado esfuerzo a los que recurrió la conducción del Partido Obrero oficial para con la Tendencia en 2019. Desde Política Obrera nunca hubo un balance profundo del asunto, en especial de sus principales referentes: Altamira y Ramal. En todas las entrevistas dadas por Altamira reduce la cuestión al arribismo parlamentarista de Solano y compañía y a que él no se dio cuenta a tiempo del asunto, es decir “que no la vio”. En ningún momento estos dirigentes han hecho una autocritica colectiva seria sobre sus responsabilidades en la integración cada vez mayor al régimen político por parte del Partido Obrero en particular y del Frente de Izquierda en general. Para la dirección de Política Obrera la fenomenal crisis que vive la izquierda no los incluye, siempre hablan en tercera persona. Sin embargo, desde las expulsiones y creación de la Tendencia, la militancia en la organización fue decayendo considerablemente. Lo que alguna vez pudo llegar a congregar 1300 o 1500 personas, según cifras difundidas por el propio Altamira, hoy con suerte, y siendo generosos, alcanza a la mitad, de los cuales apenas un tercio aproximadamente tiene un compromiso militante serio en la construcción partidaria. Lo que prima en la organización es la militancia laxa. Todo lo contrario a lo que ocurría con el Círculo de Trelew, involucrado hasta el túetano en tratar de darle una perspectiva socialista a todas las luchas en curso en la zona. En lo hechos, hoy a Política Obrera la sostienen dos o tres regionales del interior, en especial Tucumán y Salta, algo en provincia de Buenos Aires y CABA, y el Polo Obrero Tendencia. Tras el enorme mérito militante de lograr la legalidad para presentarse a elecciones nacionales y en algunos distritos provinciales, la dirección de Política Obrera emitió un balance falopa sobre su paupérrima actuación en las PASO, a la que el mote de marginal le queda enorme. En una charla dada a la militancia Altamira vendió humo a más no poder, al decir que son una organización presente en 18 provincias por el mero hecho de que en algunas de ellas hubo algún que otro militante que les cuidó el voto. Deben inventarse una realidad paralela para no reconocer el enorme retroceso en fuerza militante, sin presencia en casi ninguna lucha del país, con la excepción de las provincias señaladas más arriba. Esta ficción va acompañada del autobombo recurrente al reducir la campaña electoral a aciertos de caracterizaciones respecto de la situación internacional y nacional, como si con eso sólo alcanzara para la construcción de un partido revolucionario. Esos supuestos aciertos no son otra cosa que la autoproclamación de la dirección, es decir de Altamira y Ramal. El partido pierde cientos de militantes pero ellos no tienen ninguna responsabilidad porque detrás de un escritorio se encargan elucubrar caracterizaciones “correctas”.

 

Suponer que sólo a la Inmaculada Trinidad y a sus laderos le cabe la responsabilidad de la construcción de esta crisis que vive la organización es de una ingenuidad supina. Esa militancia laxa señalada más arriba se sustenta en una concepción ´prestigista` naturalizada en las bases, de lo que se desprende un ´ejército` de soldaditos de plomo, es decir de una militancia incapaz de pensar por sí misma, de ser creativa y, por ende, cuestionar con vehemencia a su conducción cuando sea necesario. Esta es una característica que atraviesa a toda la izquierda. Política Obrera, a pesar de contar con decenas de militantes abnegados y cuadros revolucionarios de fuste, no es la excepción. Sólo una -¿improbable?- rebelión de las bases hacia su dirigencia puede cambiar esta situación apremiante. Los aciertos de su dirección en las caracterizaciones de la situación económica, social y política chocan de frente con prácticas burocráticas arraigadas de antaño, convirtiendo a las primeras en partituras sueltas sin una orquesta que las interprete en el terreno de la lucha de clases, donde se dirime en última instancia la Historia y, con ella, las caracterizaciones que se elaboran al respecto. La expulsión de militantes revolucionarios sin derecho a defensa va en contramano de la construcción de esa herramienta que precisa más que nunca la clase obrera: un partido revolucionario que luche por la revolución socialista mundial, es decir la reconstrucción de la IV Internacional.


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A continuación, las cartas que se enviaron a la conducción de Política Obrera. Ninguna de ellas fue respondida, es decir que todo el material con el que contará el lector para tomar una posición se encuentra allí. Cabe aclarar que el 16 de julio, luego del fallo en contra de mi apelación en el juicio por mi reincorporación a diario El Chubut, escribí a la dirección poniéndome a disposición para militar la campaña electoral y adelantándoles que si no respondían sobre nuestra situación hasta la fecha de las PASO, haría públicas las diferencias.

 

CARTA PERSONAL DE MAYO DE 2022 A LA MESA EJECUTIVA NACIONAL

 

Desde la polémica que se dio en torno a mi planteo respecto a la imposibilidad que tuvimos algunas regionales de elegir delegados, se han producido algunos hechos pocos claros que la Mesa Ejecutiva no respondió, por lo que solicito una respuesta formal al respecto:

 

1)         ¿Por qué se demoró 2 semanas en aclarar la inquietud sobre los requisitos para la elección de delegados?

2)         ¿Por qué Trelew se quedó afuera de la transmisión en vivo por Zoom del Informe Político de Marcelo Ramal en el Congreso?

3)         ¿Por qué no se enviaron a Trelew los periódicos tras el Congreso?

 

Además, propongo que se informe los criterios para las publicaciones de minutas en los BI en donde quede explicitado, entre otras cosas, un tiempo máximo entre el envío de la minuta y su publicación para evitar dilaciones.

 

Iván Marín, Trelew (8/5/22)

 

PRIMERA CARTA DEL CÍRCULO TRELEW A LA MESA NACIONAL

 

Del Círculo de Trelew a la Mesa Nacional de Política Obrera

 

Al Círculo de Política Obrera de Trelew nos llegó el rumor de que el compañero Iván habría sido separado del partido. Desconocemos cuál es el motivo, ya que nosotros nunca pedimos su separación. A esta situación se agrega que nos vimos imposibilitados de ver la transmisión en vivo por Zoom del Informe Político de Marcelo Ramal en el Congreso partidario de abril, de que no nos enviaron el último número del periódico impreso ni nos han enviado BI luego del Congreso. Estamos ante una situación irregular que llamamos a clarificar y solucionar inmediatamente. Nosotros continuamos construyendo Política Obrera con el mismo compromiso y la responsabilidad que venimos demostrando desde un comienzo, y que es de público conocimiento. Desde ya, esta situación nos perjudica en la relación con nuestra periferia para seguir construyendo partido. Llamamos a la Mesa Nacional o Mesa Ejecutiva a una reunión urgente.

 

Círculo Trelew

29/05/22

 

SEGUNDA CARTA DEL CÍRCULO DE TRELEW A LA MESA NACIONAL

 

Nuevamente, del Círculo de Trelew a la Mesa Nacional de Política Obrera

 

El 29 de mayo último enviamos una carta a la Mesa Nacional por la llamativa situación irregular en que nos encontramos. Recién el 11 de junio Marcelo Ramal respondió el mail diciendo que “Repudiamos las intrigas a través de Facebook y los insultos reiterados enviados por correo electrónico”. Consideramos que no es una respuesta seria: no dice a quién se refiere, si al círculo entero o a algún integrante en particular, tampoco a qué tipo de supuestas intrigas o insultos ni en qué contexto se registraron. El compañero Iván nos informó que solo en un mail utilizó insultos luego de enterarse (por un medio no oficial) que durante un mes se estuvieron enviando Boletines Internos a todo el partido, menos a nuestra regional, sin dar ninguna información de por qué se tomó esa decisión unilateral. Desde ya, no compartimos los insultos esgrimidos y los repudiamos pero eso no habilita ni justifica una decisión contra el conjunto de la regional. Insistimos en que nos llegó el rumor de que el compañero Iván fue separado de forma sumaria, sin posibilidad de defensa y, lo que es más grave, en los hechos se nos está separando al resto de la regional. No compartimos este método antidemocrático.


Ninguno de nosotros viene de militar en el PO (dos compañeros somos ex PTS y el otro está haciendo su primera experiencia militante en un partido), nunca se nos acercó un estatuto partidario ni nada que le parezca. Pero recordamos que comenzamos a entablar relación con la Tendencia cuando fue expulsada de forma sumaria por el oficialismo. Si bien las discusiones programáticas y estratégicas contra el oficialismo del PO, y contra el FITU en general, hicieron que llegásemos a un acuerdo político, en un primer tramo primó el elemental derecho democrático que exigía la Tendencia a defender sus posiciones dentro del partido y no afuera. La última vez que mantuvimos alguna relación con la dirección fue el 9 de abril mediante un BI, desde entonces se cortó todo tipo de relación de forma unilateral. Nos parece una falta de respeto. En estos dos años nosotros nunca nos hemos cortado solos y siempre hemos mantenido informada a la dirección de todas nuestras acciones e iniciativas. Hemos puesto el cuerpo como militantes de Política Obrera en la mayor rebelión popular de los últimos años en la provincia, y hemos sufrido consecuencias por ello: intentos de criminalización y, en el caso de Iván, su despido.


Advertimos que el proceso de luchas abierto hace 4 años no se cerró y que en las últimas semanas se registra un tenue pero creciente descontento entre los trabajadores estatales, expresado en varios paros en la docencia y una movilización provincial no solo de docentes sino de otros sectores el próximo miércoles 15 de junio a Rawson, en el marco de un paro de 72 horas de la docencia. La clase obrera chubutense precisa de nuestra intervención, por limitada en fuerza que ella sea (aunque remarcamos que hemos tenido influencia en asambleas docentes y de trabajadores de la salud con nuestras posiciones, y esto no es algo reciente, sino desde el momento mismo que ingresamos a la Tendencia). Nosotros venimos sacando declaraciones y dando discusiones en asambleas de acuerdo a nuestro programa. Este resurgir de las movilizaciones en Chubut se desarrolla mientras el conjunto de nuestro partido agita la convocatoria del Polo Obrero Tendencia a congresos abiertos en todo el país en junio y a un congreso abierto a todos los luchadores el 9 de julio en Buenos Aires. Como protagonistas del Chubutazo consideramos que tenemos mucho para decir en ese congreso abierto. Esta actitud infantil de dejarnos afuera de toda esta agitación no es solo una falta de respeto a nuestra militancia en particular sino que además imposibilita a todos los sectores obreros que participarán del congreso de un balance respecto de la rebelión popular chubutense, es decir, un examen crítico de sus fortalezas y debilidades. 


Exigimos una respuesta inmediata, una reunión con la dirección y además se nos vuelva a enviar los BI (y se nos envíen los que salieron tras el 9 de abril), los periódicos, se publique esta carta y la anterior en BI y se le dé a Iván la posibilidad de defensa ante toda la militancia, si es que se lo separó, como nos llegó por un rumor.

 

Círculo Trelew  

14/6/22

 

TERCERA CARTA DEL CIRCULO DE TRELEW, ESTA VEZ A LA CONFERENCIA DE POLÍTICA OBRERA

 

A la Conferencia Nacional de Política Obrera

 

Según nos enteramos por una charla que dio Jorge Altamira en La Matanza el 4 de noviembre, nuestra organización se dispone a realizar una Conferencia Nacional este fin de semana (https://www.facebook.com/PoliticaObrera/videos/526979212576347/). Desde el Primer Congreso de Política Obrera, la conducción del partido cortó relación de forma unilateral con nuestro círculo en Trelew sin dar ningún tipo de explicaciones. El compañero Iván se enteró por terceros, sin que nadie de la dirección se lo haya confirmado formalmente, que fue separado del partido. Desconocemos cuáles son los motivos y los argumentos para esta decisión que no compartimos porque no le brindaron derecho a defensa alguno. Pero más allá de eso, desconocemos por qué se cortó relación con el resto del círculo, separándolo de hecho de la militancia. Durante estos meses hemos enviado varias cartas a la dirección sin respuesta alguna, en la que manifestamos que las diferencias planteadas por Iván en los días previos al Congreso fueron a título personal, por lo que tampoco entendemos una sanción generalizada, en el caso de que ese fuera el motivo. Durante todos estos meses hemos seguido militando la construcción de Política Obrera en base a los artículos publicados en nuestro periódico y a discusiones políticas en el Círculo. Insistimos, en nuestro caso, no hemos escuchado argumento alguno para esta decisión sumaria. La decisión se dio a los pocos meses del despido del compañero Ivan del diario El Chubut como consecuencia de su militancia en el Chubutazo. Consideramos una falta de respeto a nuestra militancia y compromiso con la construcción del partido que durante 6 meses no se nos responda ninguna de las cartas enviadas. Llamamos a la Conferencia a que nos reincorporen formalmente a la militancia, a que quienes han sido sancionado tengan el derecho a defensa inmediata por los canales formales. Hasta el momento se ha escuchado una sola voz. Sin más, saludamos afectuosamente a los cientos de compañeros de todo el país de Política Obrera.

 

9/11/2022

Círculo Trelew

 

CUARTA CARTA DEL CÍRCULO TRELEW, ESTA VEZ AL SEGUNDO CONGRESO DE POLÍTICA OBRERA

 

Al Segundo Congreso Nacional de Política Obrera

 

Compañeros/as, escribimos desde Trelew porque hace un año que la dirección nacional de nuestro partido cortó unilateralmente y sin aviso toda relación con nosotros. Lo único que sabemos hasta el momento – y que no fue informado por ningún compañero de la dirección, por escrito ni de manera oral- es que el compañero Iván fue separado por opiniones personales que vertió públicamente en ocasión del anterior Congreso. En todo este tiempo no solo hemos seguido militando en nuestra zona sino que hemos enviado varias cartas a la dirección que nunca fueron respondidas. Nos hemos enterado de este Congreso leyendo nuestro periódico digital y por redes sociales. Esperamos hasta el día de hoy alguna comunicación con la esperanza de que ante la máxima autoridad de nuestro partido se aclare nuestra situación, pero, lamentablemente, eso no ocurrió. Desde ya, nos parece una enorme falta de respeto el destrato recibido durante todo este tiempo.

Exigimos que se nos dé una explicación de cuál es nuestra situación y que la dirección envíe todas nuestras cartas al conjunto de la militancia interna. Llamamos a que el Congreso tome posición en el asunto escuchando a todas las partes en cuestión. Abrazos fraternales.

 

2/4/23

Círculo de Trelew