lunes, 8 de julio de 2019

Acerca de la lectura unilateral del PTS sobre la crisis en el Partido Obrero


Luego de una semana de demora el partido de Nicolás del Caño se expresó sobre la situación de su socio en el Frente de Izquierda, aunque lo hizo esquivando las críticas fundamentales de Altamira y sin manifestarse sobre la expulsión de cientos de militantes.


Foto: La Izquierda Diario


Por Iván Marín

En el día de ayer, y luego de más de una semana de publicada la expulsión de las filas del Partido Obrero (PO) de la fracción de Jorge Altamira, el Partido de los Trabajadores Socialista (PTS) emitió opinión al respecto. En los más de 40 mil caracteres del artículo firmado por Fernando Scolnik y Matías Maiello no se dice absolutamente nada de la susodicha expulsión, que según fuentes de la fracción mencionada llegaría a más de mil militantes. Tampoco se vierte repudio alguno sobre el pedido de la dirección nacional del PO al Estado para que intervenga su regional de Tucumán. Manifestarse en estos dos aspectos democráticos elementales no lleva de suyo necesariamente coincidir con los argumentos esgrimidos por las partes en el debate.


Los más de 40 mil caracteres de análisis se dan después que la mayoría de las fuerzas políticas de izquierda escribieran su posición sobre el asunto. Por lo que inevitablemente hace suponer que al PTS no le quedó otra que expresar algo al respecto, no tanto porque considere que su opinión pueda sumar al debate sino para armar a su base que hasta el momento no tenía un discurso con el cual intervenir en un escenario no deseado. El PTS lamenta que la ruptura se dé en el más inoportuno de los momentos: en plena campaña electoral. Durante los días previos hicieron lo imposible para tratar de minimizar algo imposible de minimizar: la ruptura del principal partido de la izquierda en el país.


Esos más de 40 mil caracteres tienen por función primordial, y quizás exclusiva, hacer una defensa de sí mismo como fuerza política en toda la trayectoria de polémicas entre el PTS y el PO. Se podrían haber ahorrado miles de caracteres si hubieran resumido algunos párrafos en la siguiente pregunta: “¿Vieron que teníamos razón?”.


Un pasaje de esos más de 40 mil caracteres describe que “en la discusión al interior del PO no hay, a la par del debate de consignas, una problematización de la propia práctica política y los métodos en las organizaciones de masas, lo cual, a nuestro entender, desarma estratégicamente para la construcción de un partido de combate y la intervención en la lucha de clases”. Esos más de 40 mil caracteres son recorridos por una exigencia de balance político sobre sus propias prácticas que estaría ausente en la historia del PO. Lo llamativo del caso es que al PTS en sus tres décadas de existencia no se le conoce balance alguno sobre sí mismo. Por el contrario, se ha naturalizado a su interior que quienes cumplen roles de dirección les exijan balances a sus bases, pero sin ellos hacer lo propio. En el PTS cuando desde la base se le plantea balance o autocrítica a quienes cumplen funciones de dirección en general no reciben respuesta alguna.




En los más de 40 mil caracteres Scolnik y Maiello tampoco responden al principal cuestionamiento de Altamira a la campaña electoral: su carácter electorarero y democratizante. Por el contrario, cuando hacen mención a las críticas de Altamira y de la dirección nacional del PO al PTS, contestan sin hacerse cargo de las mismas y trayendo a colación viejas polémicas. Se puede incluso hasta tener acuerdo total o parcial con las críticas históricas del PTS al PO, pero eso por sí mismo no implica que no se deba responde a los señalamientos de Altamira, que en general son coincidentes con la mayor parte de las organizaciones no nucleadas en el FITU (Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad).


Otro de los puntos que resaltan en los más de 40 mil caracteres es el autobombo al plantear que el principal motivo de la crisis del PO fue la subestimación de Nicolás del Caño en las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) del 2015: “La idea de que Del Caño ganó la elección interna por ser figura ´democratizante`, en la que coinciden ambos sectores del PO, no hace más que evitar la discusión real”. Y enfatizan en que “cualquier estudio serio de opinión (que podría perfectamente haber hecho el PO), le hubiera mostrado que la popularidad de Del Caño no es un misterio, sino que proviene de ser valorado por ´estar con los trabajadores`”. Sin negar los méritos atribuidos a Del Caño por su partido, lo cierto es que al entonces precandidato a presidente no le hubieran bastado esos atributos para ganarle no solo a un referente histórico como Altamira sino al mucho mayor desarrollo militante que tenía el PO en aquel entonces.


Un ejemplo de lo vertido en el párrafo anterior se dio en Chubut. En ocasión de aquellas PASO quienes tomaban el trabajo militante del PTS desde La Plata se negaban por todos los medios a enviar militantes para reforzar la campaña electoral, desconociendo a la mayor concentración industrial de la Patagonia, después de Neuquén, como lo es Comodoro Rivadavia. Luego de duras discusiones contra el conservadurismo de dicha dirección, se logró que enviaran refuerzos 15 días antes de los comicios a la ciudad petrolera. En los primeros días de agitación la inmensa mayoría desconocía a Del Caño, a pesar de ser una ciudad relativamente politizada. Con mucho esfuerzo militante finalmente el candidato del PTS triunfó en las PASO de las principales ciudades de Chubut, incluida Comodoro Rivadavia. Si bien no se puede desconocer la influencia de los spots sobre el triunfo, todo parece indicar que si el PO se hubiera tomado el trabajo de hacer una campaña electoral más ofensiva no podría haber perdido nunca en nuestra provincia. El PTS le ganó principalmente esa elección nacional por el despliegue militante, además de la decisiva ventaja obtenida en Mendoza, pero sobre todo porque el PO no desplegó hasta el final sus fuerzas y fue a las elecciones con la seguridad de un triunfo. De lo contrario, no se explica la derrota teniendo mucha mayor construcción y conocimiento en el electorado. No gano el PTS esas elecciones: las perdió el PO.


Otro punto donde resalta la unilateralidad de los 40 mil caracteres es en la crítica al uso de los medios comunicación: “Desde nuestro punto de vista, no proponerse en la actualidad hacer todo lo posible por cerrar la brecha que existe entre la militancia de la izquierda (que se cuenta por miles) y los más de un millón de votos que llegó a obtener el FIT, tiene como consecuencia inevitable caer en el rutinarismo, el sindicalismo y el electoralismo. Es por eso que, de nuestra parte impulsamos desde 2014 La Izquierda Diario”. Y agregan correctamente que “no hay ninguna espera del ascenso de masas que justifique que la izquierda no haga todos los esfuerzos por utilizar los medios disponibles para intentar llevar su programa y sus ideas a sectores de masas”.


Lo que no dicen los articulistas es que el indudable acierto de La Izquierda Diario no debería por qué ir en detrimento de la prensa impresa. Según registra la página oficial del PTS, la última vez que el partido editó su prensa impresa data de la fecha 29/09/17. El periódico impreso semanal o quincenal tiene por objetivo no solo la agitación persona a persona con contactos y distintas estructuras (obreras, estudiantiles, etc), sino también jerarquizar aquellos temas que considere más importante la fuerza política en cuestión. Renegar de esta tradición histórica del marxismo revolucionario tiene sus consecuencias en la calidad de partido que se construye, incluso en la calidad de las relaciones que se entablan. Vayamos a un ejemplo concreto nuevamente en nuestra provincia.


En los primeros meses del año pasado, docentes y el resto de los sectores estatales de Chubut protagonizaron movilizaciones, cortes de rutas y tomas de dependencia estatales masivos hasta los primeros días de julio en reclamo, entre otras cosas, contra el desdoblamiento del pago de sueldos, por mejoras salariales y contra otras medidas de ajuste del gobierno de Mariano Arcioni. El PTS no tuvo material impreso en todos esos meses para agitar entre quienes luchaban. Quien escribe este artículo junto a otro exmilitante del PTS y a otros compañeros/as independientes decidimos impulsar un periódico llamado “Chubutazo”, que salió en dos oportunidades: la primera a principios de abril vendió más de 200 ejemplares; y la segunda a mediados de mayo vendió más de 500. Para el número de mayo contamos con la participación de una exmilitante del PTS de los años ’80 y ’90, que escribió sobre las luchas que se conoció en aquellos años como Chubutazo; compañeros de la Asamblea Interhospitalaria de la Coordillera (quizá el fenómeno de autorganización más importante en décadas en la provincia) discutieron colectivamente un artículo especialmente escrito para el periódico; también participaron artículos en que se abordaba la cuestión de la mujer, de pueblos originarios y contra la megaminería. Como título del periódico tomamos la consigna que agitaba el PO en ese momento: “Por un plenario provincial de delegados de base”, y le agregamos “que impulse un plan de lucha hasta derrotar el ajuste de Arcioni y Macri”. La editorial del periódico tuvo como eje la crítica a las medidas de ajuste y a la burocracia sindical, la reivindicación del proceso de asambleas interhospitalarias en la cordillera, y al Frente de Izquierda como fuerza política en defensa de los trabajadores y por una perspectiva anticapitalista y socialista. El periódico, como se dijo, fue un verdadero fenómeno entre los luchadores: se vendió (no se regaló ninguno) en toda la provincia, debutando con más de 50 ejemplares vendidos en el piquete de Cerro Dragón. Es decir, si de la idea de dos militantes trotskistas (no organizados en partido) pudo salir un periódico impreso que le llegó a cientos de trabajadores (hay que tener en cuenta que en general por cada ejemplar quien lo lee es más de una persona), el potencial en una fuerzas política es muchísimo mayor. 


Para finalizar sobre el artículo de 40 mil caracteres, allí también se resalta el claro déficit del PO para construir una corriente internacional, aunque se pasa por alto los zigzagueos de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional a la que pertenece el PTS: por ejemplo, el propio Maiello escribió un artículo en 2015 polemizando con el PO respecto al ballotage presidencial, planteando que el voto en blanco, es decir el no a apoyo a ninguna de las variantes burguesas en pugna (Scioli versus Macri) era una cuestión estratégica. Sin embargo, 3 años más tarde, en el ballotage en Brasil entre Fernando Haddad y Jail Bolsonaro, el PTS llamó a votar al primero porque esta vez la elección era “táctica”.  Este oportunismo de pe a pa se entiende no solo por el seguidismo al nacionalismo burgués, sino también porque el Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), corriente hermana del PTS en Brasil, ya había anticipado su voto al candidato de Lula.


En definitiva, en los 40 mil caracteres el PTS le exige al PO que haga lo que ellos no hacen: autocrítica o balances; no responden a las principales críticas de Altamira sobre el carácter electorarero del Frente de Izquierda; y lo que es más grave, no se manifiestan contra la expulsión de alrededor de mil militantes ni contra el pedido de intervención estatal del PO. En pocas palabras, el PTS apoya a la fracción mayoritaria del PO.

1 comentario:

  1. Buen análisis, y excelente el remarcar el rol de la prensa Revolucionaria como herramienta de lucha política.

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