- Nos acaban de destruir la planta de energía. No tenemos luz eléctrica. Escucho artillería. No vamos a poder hacer la entrevista.
- Uh.
¿Cómo estás?
- Estamos
bien. Ahora no se escucha nada. Pero yo me quedo vestido. Duermo en la silla un
poco. Te envío un abrazo.
José María Escobar es docente jubilado y hacía aproximadamente 4 años que residía en las afueras de Dnipropetrovsk, en el sureste de Ucrania, de donde tuvo que escapar el 5 de marzo por la invasión rusa al país. Previamente lo había hecho su esposa y el resto de su familia política, todos ellos ucranianos. Su primer contacto con el país lo tuvo por parte de sus abuelos maternos, originarios del lugar. En su segundo viaje a la zona conoció a quien ahora es su esposa, a la que le prometió volver, y cumplió. Dice que estuvo tres días intentando subir al tren que lo sacaría del país, rumbo a la frontera con Polonia. El domingo 5 de marzo “cargué el acordeón y a mi perro ´Gosha` (diminutivo cariñoso de Gregory o Gregorio) en un autito que tenía, lo dejé en la estación y empezamos a hacer la cola. Cuando llega el tercer tren a las 14:30, agarro mi perro y mi acordeón y uno del ejército me dice que con el perro no podía viajar. Empecé a los gritos.´Sin el perro no voy nada. Si sube el perro, subo yo`”, relata. Agrega que llegó la televisión local y una periodista la preguntó qué pasó. “Llevo mi acordeón porque es parte de la cultura de Ucrania y a mi perro porque es mi compañero y no los voy a dejar a ninguno de los dos”, espetó con decisión. Lo que sigue es una entrevista que Escobar dio a Prosa Urgente, en la que describe según su parecer cuáles son las causas de la guerra y cómo fue su salida de Ucrania. A contrapelo de lo que vas a leer o escuchar en los medios hegemónicos de occidente, y de los rusos, encontrarás una lectura desde el lugar de los hechos independientes de la OTAN y de Putin. Entre otras cosas, denuncia que los nacionalistas no piden la paz, sino armas, que Zelensky lleva adelante la política de Biden en el país y califica al mandatario ruso de asesino. Por otra parte, recalca que “la gente común no tiene ningún problema con los rusos. No hay un odio al ruso, eso es mentira”. A continuación, un resumen de sus declaraciones. La entrevista completa se encuentra en el enlace que compartimos de nuestro canal de YouTube.
Aclaraciones pertinentes
Como se desprende del diálogo compartido más arriba entre el
entrevistado y el periodista, no fue una tarea sencilla coordinar el encuentro
vía zoom por la singular dinámica que implica estar en medio de una guerra y
los imponderables que surgen cotidianamente. La primera parte de la entrevista
la hicimos el domingo 13 de marzo y la segunda el martes 15. Otros datos de
contextualización son tomados de conversaciones informales.
“Un tren cargado de dolor”
Escobar informa que Dnipropetrovsk es la tercera ciudad en
importancia del país por cantidad de habitantes, peso industrial y comercial.
La preceden Kiev y Járcov. Dice que se encuentran a 700 km de la capital y a
230 Donetsk, una de las principales zonas de conflicto, en la región lindante
con Rusia conocida como Donbass. En su relato oral describe que partió el
martes 5 de marzo y se encontró con su familia el jueves 8. La entendible
confusión nos llevó a reconstruir su itinerario a partir de mensajes recibidos
al WhatsApp: “Hoy logré salir de Ucrania. En realidad, mí viaje empezó antes de
ayer a las 5,30 horas cuando cargué en mí autito ´Yegulí` mí perro ´Gosha`, mí
acordeón y un bolsito de mano. Llegué a la estación central de trenes y ya
había una cola de más de 400 metros. Salían tres trenes ese día hacia la
frontera con Polonia (…) El tren iba lleno de mamás con bebés o hijos pequeños,
también ancianos que no sabían a dónde iban, pero querían escapar de la guerra.
También jóvenes”.
“Dos noches antes de que yo salga se produjo este atentado o
autoatentado en las centrales atómicas en Zaporiyia, que está a unos 40 km de
mi casa. Se escuchan los estampidos de las detonaciones. Antes de ayer me
dijeron unos amigos que se quedaron que tres misiles impactaron en la
estructura civil de la ciudad y ocho misiles fueron interceptados en el aire,
justamente en la zona donde yo vivía. Así que bueno, fue el momento de salir
porque cada vez se estaba poniendo más peligroso”, comenta. Agrega que se fue
el 5 de marzo: “Ese día había tres trenes en la estación para salir y yo pude
tomar el tercero”. La familia se había ido una semana antes.
Escobar prosigue son su relato: “Arrancamos 14:40 en ese
tren lleno de dolor, lleno de mamás con bebés, nevaba bastante fuerte cuando
salimos y viajamos toda la tarde. A última hora de la tarde nos sobrevuela un
avión de combate ruso a muy baja altura y muy cerca de la formación. Así que
imagínate, las personas gritando, los chicos empezaron a llorar. Y pasó dos
veces ese avión con un estruendo terrible”. Expresa que “el tren iba cargado de
tristezas”, y aclara en modo de denuncia que conoce a “muchos
ucranianos que no están de acuerdo para nada con la guerra pero no los dejan
salir. Y, como es de público conocimiento, tampoco te podés manifestar en
Ucrania contra la guerra”.
Tras describir el hacinamiento al interior de tren, Escobar
dice que recién “aproximadamente a las 3 de la mañana paramos en una estación y
en cada vagón se entregó un pack de agua y dos cajas con algunos alimentos.
Siguió el tren sin paradas y repleto. Llegamos a la estación de Lviv, que es
una ciudad fronteriza con Polonia, a aproximadamente a las 9 de la mañana”.
Allí reconoce que hubo un tratamiento diferente para los
extranjeros ya que la prioridad la tenían los ucranianos. De todas formas, manifiesta que la embajadora argentina en Ucrania le consiguió un automóvil particular que lo
acercó en un viaje de 40 minutos al primer Checkpoint lo que a otras personas
les puede llevar hasta 3 días. Allí no lo dejaron subir a en un colectivo
porque estaba con su perro. Abandonarlo no era una opción y caminó junto
´Gosha` aproximadamente 7 kilómetros con temperaturas bajo cero y mientras
nevaba.
Se detiene para apuntalar un recuerdo: “El primer Checkpoint
me conmovió. En un momento una mamá que venía con una nena en brazos, -antes de
entrar a Polonia estaba la bandera ucraniana y la de Polonia-, esta mujer
empezó a llorar de manera desconsolada. Yo le saqué una foto para tener un
testimonio histórico.”.
Una vez superada la frontera, describe que ahí lo esperó un
grupo de personas de la Embajada Argentina en Polonia y de los Cascos Blancos
de Argentina. Lo llevaron a un hotel en la ciudad de Chelm para pasar la noche
y al otro día emprender viaje a República Checa, donde se encontraba su
familia. Escobar destaca la predisposición de todas las embajadas que
colaboraron con su salida de Ucrania.
En el camino a encontrarse con su familia en República Checa
compró un ramo de flores para para obsequiarle a su esposa por el de 8 de
Marzo. “Acá se estila homenajear a la mujer trabajadora con un ramo de flores
que tiene que ser impar”, destaca.
“En Polonia vimos una cantidad importante de columnas de
camiones del ejército que iban a la frontera con Ucrania. Lo que preanuncia la
posibilidad de que el conflicto se extienda”, informa.
“Zelensky lleva adelante la política de Biden”
La situación en Ucrania es apremiante desde mucho tiempo
antes de la guerra, y no se reduce solo al conflicto político-militar con
Rusia. “Acá el costo de vida es muy bajo, entiéndase también que los salarios
son los más bajos de toda Europa”, describe Escobar. Y, continúa: “La precariedad laboral es
indignante, no existen los sindicatos -existen de manera formal pero están
muchísimos más estatizados que en Argentina. Con mi sueldo de jubilado docente vivía relativamente bien en Ucrania. Mi sueldo sería aproximadamente de 350
dólares, depende el cambio. Pero acá un sueldo bueno es de 250 dólares. El
sueldo de un gerente de supermercado es 250 dólares mensuales. El sueldo de un
jubilado es de 80 dólares mensuales. Lógicamente a la gente no le alcanza. Y
mucha gente se va del país por ese motivo”.
Respecto a las causas de la guerra, advierte que “el
problema viene de larga data, tiene que ver con el golpe de Estado en 2014. Los
sectores opositores a los que tomaron el gobierno de manera provisoria lo
llamaban la ´Junta de Kiev`”. Señala que el “alineamiento de algunos sectores
de oligarcas ucranianos que habían roto con el aparato de producción y de
explotación que tenía como eje a Moscú se pasa al bando de los capitalistas de
Alemania, Estados Unidos, Inglaterra, y eso trae un quiebre también de las
relaciones no solamente económicas sino políticas de los dos bandos en pugna”.
Del otro lado, destaca que “frente a esa quiebra algunos
sectores se rebelaron porque empezaron a ver una derechización cada vez más
pronunciada”, y hace referencia a la Masacre de Odessa ese mismo año: “Allí
se reunieron en la Casa de los Sindicatos más de 80 activistas sindicales y
este lugar físico fue rodeado por civiles frente a la pasividad de la policía y
les tiraron bombas molotov y los prendieron fuegos vivos. Y a los que se
tiraron por las ventanas los mataron a golpes. Fue un crimen sobre el
activismo. Los bomberos llegaron 4 horas después”. Este atentado fue llevado a
cabo por sectores de ultraderecha.
El avance del nacionalismo derechista prosiguió con la
proscripción del Partido Comunista de Ucrania y el Partido Comunista de los
Obreros y Campesinos de Ucrania, entre otros. “Estos partidos, si no recuerdo
mal, habían sacado el 23% de los votos antes de la crisis. Es decir, que en una
crisis como esa capaz que la izquierda sacaba más votos”, deduce el
entrevistado. Y destaca que “la izquierda no movió un dedo contra la
proscripción”.
Escobar confirma lo que varios analistas internacionales han
señalado sobre el conflicto en las últimas semanas respecto a la responsabilidad
de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en el asunto: “A
partir de la decisión de Estados Unidos de colonizar por la fuerza a Rusia
deciden avanzar en el armamento de Ucrania. Y anuncian que van a poner misiles
con cabezas nucleares en territorio ucraniano y ahí empieza el gobierno ruso a
decir que eso era inaceptable”. Agrega
que: “A la par de eso, sin ser miembro de la OTAN, acá empezaron a llegar un
montón de armas. Las armas no se regalan. Cuando vos escuchás que dicen ´Estados
Unidos va a ayudar con armas`, eso es mentira. Las armas se venden. Entonces,
la venta de armas es un gran negocio”. Destaca que Volodímir Zelensky,
presidente de Ucrania, viajó en varias oportunidades a Estados Unidos a
reclamar armas.
Ante esta situación, el entrevistado observa que “el
gobierno de Putin les explica claramente que si siguen bombardeando escuelas,
hospitales y edificios de departamentos de civiles en Donetsk van a recibir el
mismo tratamiento. Inclusive a algunos que quieren ingresar a territorio
ucraniano como mercenarios, o ´voluntarios`, se los va a considerar por fuera
de las leyes de la guerra, que fue lo que pasó hace 2 días atrás a 25
kilómetros de la frontera con Polonia, que se los mata porque en realidad son
mercenarios de ultraderecha”.
Lejos de justificar la respuesta del mandatario ruso,
Escobar denuncia que “Putin no es quién para invadir un país con los mismos
métodos que dice él que hay que denunciar. Porque hubo marchas contra la guerra
en Rusia y la gente fue duramente reprimida, encarcelada. Te pueden dar un año
y medio en Rusia por participar de una marcha que no esté autorizada. Putin es
un asesino, es el resultado de la destrucción de la Unión Soviética, es un
administrador de los grandes negocios de la oligarquía rusa”.
Retomando la cuestión de la responsabilidad del gobierno de
Ucrania en el avance de la ultraderecha, señala que “Zelensky es un hombre de
débil de carácter. Lo que está mostrando ahora es un personaje. Fue a la zona
de Donbass para tratar de que los ultras del Batallón Azov se retiren del
bombardeo de Donetsk y no lo logró. Y a los dos o tres días volvió a Kiev y los
integra directamente al ejército. O sea, ahora estos fascistas y otros grupos
de ultraderecha están integrados al ejército ucraniano, por lo tanto, el
armamento de esta gente ya corre por cuenta del Estado”. Enfatiza en que
“Zelensky es un asesino porque no deja que la población masculina salga del
país. Vos podés llevar tus hijos y esposa hasta la frontera, te despedís de
ellos y los del ejército te empiezan a apuntar y te dicen ´volvé para atrás,
traidor`. Yo tengo un montón de gente conocida que no quiere matar, no
solamente que no quiere morir”.
“Son 44 millones de personas, ponele que tenés a 10 millones
de hombres en capacidad de combatir. ¿Tenés que tener 10 millones de civiles
armados? ¿No te alcanzan las fuerzas regulares? Siempre es mejor una mala paz
que una buena guerra. Lo peor que le puede pasar a un pueblo es el asesinato de
su gente, y Zelensky lo que está haciendo es llevar adelante la política de
Biden”, denuncia sin titubeo.
El rol de Rusia
“Si Rusia quisiera ya hubiera terminado la guerra. Rusia, a
pesar de las bravuconadas de Zelensky y de la ultraderecha, no está llevando
adelante bombardeos masivos de las ciudades con la fuerza área como sí hicieron
los nazis sobre las grandes ciudades de Ucrania cuando invadieron el país.
Rusia lo que está haciendo es atacar puntos centrales, blancos militares
específicos. Y algunos dicen,´¡No, pero le pegaron a una escuela y había!`. ¿Cuántos chicos había? Ninguno porque no hay chicos en las escuelas”, informa
Escobar. Agrega que “Rusia no quiere es un baño de sangre, pero en algún
momento lo va a tener que llevar adelante porque la cantidad de soldados que se
están muriendo desde el lado ruso es muy grande”.
“Lamentablemente con la fuerza de las armas Putin quiere
llevar adelante una limpieza ideológica que no va a lograr. Él va a ganar la
guerra pero se van a acentuar las tendencias nacionalistas, no solamente en
Ucrania sino en el resto de Europa. Putin le ha hecho más mal, no solamente a
la democracia, sino a la organización de los trabajadores y los sindicatos que
inclusive Biden. Porque ahora en cualquier lugar que vos quieras armar un
sindicato y luchar por las condiciones de trabajo, por los salarios, te van a
decir ´mirá estos tipos, son infiltrados, agentes de los rusos, traen problemas
en la producción`. Eso es lo que ha logrado el asesino Putin”, reflexiona a
modo denuncia.
Pronostica que creer que “la guerra va a durar 6 meses más.
No pudo ser una invasión de 2 días. Él no recibió el apoyo de la población como
se imaginaba. Le erró muy grueso en la caracterización del pueblo ucraniano
porque ´vos podés estar lleno de fachos en tu casa pero son los fachos míos, con
los fachos míos nos arreglamos nosotros pero vos me invadiste mí casa`.
Entonces, la gente le tira piedras a los tanques, como pasa en Palestina
también".
Respecto al rol de la izquierda en el país, plantea que “la
sociedad está totalmente despolitizada. La izquierda de Ucrania es una
vergüenza. Yo les dije cuando empezó la crisis, ´muchachos, yo soy extranjero
pero hay que hacer una declaración contra la guerra, contra Putin, Zelensky y
Biden porque acá vamos a morir nosotros`. ´Nos han dicho los camaradas de Moscú
que no va a haber invasión`, respondieron. Y bueno, nos invadieron, nos
empezaron a matar. Y la iniciativa de carácter político, organizativo, la lleva
adelante la ultraderecha. La ultraderecha junta alimentos en las escuelas,
ubica a las personas desplazadas en alguna casa. Hacen el trabajo que en
Argentina por ahí hacen agrupaciones de la izquierda como el Polo Obrero
Tendencia, por ejemplo, que ayuda a las personas que no tienen para comer”.
Consultado respecto de cómo continuará su vida en el corto
plazo, responde que se quedará “un poco más en República Checa. Estamos todos
muy golpeados. No dormimos bien de noche, los chicos gritan a la noche. Los
bombardeos te hacen muy mal. Vamos a ayudar en lo que podamos para volver a
cierto grado de normalidad. No sé si vamos a poder volver a Ucrania, mi señora
quiere regresar lógicamente a su tierra. Pero la situación en Ucrania no va a ser
de desmilitarización, va a ser todo lo contrario”.
Envía un mensaje: “Para todos los que ven el video, todos
los trabajadores, que nos den una mano para terminar con la guerra. ¡Si nosotros
pudiéramos frenar esta guerra desde las bases! Hay que plantear el problema en
los sindicatos, en las organizaciones de base, en los cuerpos de delegados. En
todos lados hay que meter el problema de la guerra frente a los truchos que ni
siquiera luchan por el salario. Tenemos que poner el problema de la guerra
porque cuando empiece la guerra se terminaron las palabras, es inútil hacer un
volante, ya nadie lo va a poder leer. Entonces, hay que hacerlo ahora. Europa
se está preparando para la guerra. Se puede desarrollar una guerra mundial
porque el capitalismo en esta etapa de senilidad no tiene otra forma de salir
de la crisis económica. Y ese llamado a los trabajadores del mundo para que
algún día podamos cantar todos hermanados La Internacional”.
Escobar expresa que Argentina es el lugar desde donde mejor
podría colaborar. “Creo que urgentemente hay que reconstruir la Cuarta
Internacional”, es decir, el partido mundial de la revolución socialista. “Hay
que hacerlo ahora porque después no hay tiempo, a pesar del desastre que es la
izquierda en Europa. Así que está la posibilidad de ir a la Argentina y
modestamente colaborar para construir esa herramienta política tan necesaria
para los trabajadores del mundo”, cierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario